Los libreros y los espacios callejeros para venta de libros guardan muchas sorpresas para quienes gustan de la literatura. Hace poco encontré un libro de un escritor por el que tengo un cariño especial, comencé mis lecturas siendo niño con él.
Los libreros y los espacios callejeros para venta de libros guardan muchas sorpresas para quienes gustan de la literatura. Hace poco encontré un libro de un escritor por el que tengo un cariño especial, comencé mis lecturas siendo niño con él.
“Cincuenta años de vida en estas tierras llenaron mi cabeza de historias. Yo podría contar cada noche del resto de mi vida una historia distinta, y no habré terminado cuando suene la hora de mi muerte.
Se viven tiempos turbulentos a nivel internacional. Uno de los elementos para enfrentarlos es estudiar la forma en que pensaron y actuaron diferentes personalidades a lo largo de la historia. Hoy traigo a la columna un libro que trata sobre un hombre que marcó la historia francesa entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. Fouché, el libro del escritor austriaco Stefan Zweig.
Hace unos meses comencé a participar en un club de lectura, donde mensualmente nos reunimos a discutir sobre dos de los libros seleccionados. Se conoce a autores y obras en un ambiente distendido y de camaradería. Este mes uno de los libros a leer fue: Viaje al interior de una gota de sangre del escritor colombiano Daniel Ferreira.
“En este preciso momento, mientras te sientas, te relajas y te dispones a leer este libro, te estás moviendo a una velocidad increíble. La Tierra gira sobre su eje, transportándonos a través de la inexorable marcha del tiempo de un día para otro; y al mismo tiempo órbita alrededor del Sol, desplazándose a través de los cambios de las estaciones”.
Hemos llegado sin sentir a los helados dominios de Vejecia, a ese invierno de la vida sin retorno vernal, con sus honores y horrores, según decía Gracián. El tiempo empuja tan solapadamente con el fluir sempiterno de los días, que apenas reparamos en que, distanciados de los contemporáneos, nos encontramos solos en plena supervivencia.
“Durante muchos años afirmé que podía recordar cosas que había visto en el instante de mi nacimiento. Cuando decía eso, los mayores, al principio, se reían; pero luego se preguntaban si intentaba burlarme de ellos, y miraban con desagrado la pálida cara de aquel niño tan poco infantil.
Su larga carrera le había enseñado que no había asesinos, sino personas que cometen asesinatos”. Kurt Wallander
“Se había convertido en un acontecimiento anual. Hoy el destinatario de la flor cumplía ochenta y dos años. Al llegar el paquete, lo abrió y le quitó el papel de regalo. Acto seguido, cogió el teléfono y marcó el número de un ex comisario de la policía criminal que, tras jubilarse, se había ido a vivir a orillas del lago Siljan. Los dos hombres no sólo tenían la misma edad, sino que habían nacido el mismo día, lo cual, teniendo en cuenta las circunstancias, sólo podía considerarse una ironía.
Comenta el dicho popular que, en Cuba, el que no tiene de Congo, tiene de carabalí. En el ajiaco de la nacionalidad los pueblos africanos son un ingrediente primordial, pero poco sabemos de esa, nuestra otra madre tierra.
“Un álbum de fotos bajo el brazo era todo su equipaje, Ana Manso aceptó el ofrecimiento, se aferró al brazo de aquel hombre como al último salvavidas del Titanic y subió a sus quince primaveras. Sobre una rastra, detenida por unos minutos al borde de la carretera, fue donde ofreció su primera caricia oral a la entrepierna de un camionero. Quizá por eso su obsesión con los perfumes, porque el olor desabrido de la simiente del hombre quedaría impreso para siempre en su larguísima y fina nariz.”
La Habana, la Ciudad de las Columnas, para Alejo Carpentier; la Ciudad de las Sábanas Blancas, para Gerardo Alfonso; la Capital de Todos los Cubanos, para el habla oficial; y Ciudad Maravillosa, según una encuesta popular realizada por la Unesco, es la urbe en la que viven casi dos millones de personas en 726 kilómetros cuadrados. Sobre esta ciudad trata el libro que traigo hoy a la columna, “La Habana. Ciudad Antigua” de Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad, publicada por la Editorial Letras Cubanas en 1988.
“Fue el 15 de junio de 1767 cuando Cósimo Piovasco de Rondó, mi hermano, se sentó por última vez entre nosotros. Lo recuerdo como si fuera hoy. Estábamos en el comedor de nuestra villa de Ombrosa, las ventanas enmarcaban las espesas ramas de la gran encima del parque.
Yo, Sinuhé, hijo de Senmut y de su esposa Kipa, he escrito este libro. No para cantar las alabanzas de los dioses del país de Kemi, porque estoy cansado de los dioses. No para alabar a los faraones, porque estoy cansado de sus actos.
Bajo el título Jugando con Lili, la robot curiosa, las doctoras en ciencias Yailé Caballero Mota, de la Universidad de Camagüey, y Miriela Escobedo Nicot, de la Universidad de Oriente, acaban de publicar una obra que apuesta por el acercamiento desde edades tempranas a las tecnologías.
El periodista y escritor cubano Manuel Juan Somoza presentó vía Internet su nueva novela, «Conmoción en la Catedral», cuya publicación en formato digital estuvo a cargo de Ruth Editorial.
Los seguidores habituales de esta columna se habrán percatado de mi gusto por las novelas históricas, es realmente un género literario que sigo con devoción. Hoy comentaré la obra, “Un día de cólera”, del escritor español Arturo Pérez-Reverte, publicada en el año 2007 por la editorial Alfaguara, y que describe los acontecimientos del dos de mayo de 1808 y los fusilamientos de esa misma noche.
“Si algo lo irritaba sobremanera, si algo lo predisponía a la violencia y el homicidio, era que se intentara hacerle creer cosas. ¡Ah! Su entorno se teñía entonces de rojo, rojo fuego, rojo hierro, llamaradas vibrantes y Moisés en el centro, enloquecido con cuernos y cola, una sierpe, un basilisco, un dragón, el diablo en el infierno.
Hace pocos días llamó mi atención la portada de un pequeño libro por su diseño; Carta del fin del mundo del escritor español José Manuel Fajardo. Ese detalle bastó para que comenzará su lectura, y es la propuesta que traigo esta semana a la columna.
Hace pocos días la televisión cubana programó la película Perfume, basada en la novela histórica homónima del escritor alemán Patrick Süskind. Ese hecho dio pie a que la reseña de esta semana la dedicara a esa novela. Esa obra conmovió al mundo editorial al ser publicada a mediados de la década de los 80.
Miguel Díaz-Canel, Primer Secretario del Partido y Presidente de la República de Cuba, y otras altas autoridades del país, firmaron el Libro de Condolencias abierto en homenaje a los héroes y mártires de Cuba y Venezuela que ofrendaron sus vidas en defensa de la soberanía de la hermana nación bolivariana.