Carlos del Porto Blanco
“En este preciso momento, mientras te sientas, te relajas y te dispones a leer este libro, te estás moviendo a una velocidad increíble. La Tierra gira sobre su eje, transportándonos a través de la inexorable marcha del tiempo de un día para otro; y al mismo tiempo órbita alrededor del Sol, desplazándose a través de los cambios de las estaciones”. Así comienza un apasionante viaje por la historia del espacio, con una voz ingeniosa y cautivadora, con muchas referencias a la cultura pop, lo que lo acerca a un público juvenil. El libro Breve historia de los agujeros negros: ¿Qué ocultan los objetos más misteriosos del universo? de la astrofísica británica Rebecca Smethurst fue publicado en el 2024.
El texto cautiva y encamina al lector desde el colapso de las primeras estrellas hasta los últimos hallazgos de la astronomía, y que da respuesta a las preguntas más profundas sobre el universo y sobre nuestro lugar en él. A esta obra dedicaré la columna de hoy.
La mayoría de las ideas fundamentales de la ciencia son esencialmente simples y, por regla general, pueden expresarse en un lenguaje comprensible para todos. Albert Einstein
Rebecca Smethurst (15 de mayo de 1990) es una astrofísica, autora y YouTuber británica que es investigadora de la Royal Astronomical en la Universidad de Oxford. Recibió la Conferencia del Premio Caroline Herschel 2020, otorgada por la Royal Astronomical Society, así como la Medalla y Premio Mary Somerville 2020, otorgado por el Instituto de Física. En 2022, ganó el Premio Winton de la Royal Astronomical Society «por la investigación de un becario postdoctoral en Astronomía cuya carrera ha demostrado el desarrollo más prometedor».
Como investigadora, Smethurst estudia el papel que juegan los agujeros negros supermasivos en la inhibición de diferentes tipos de galaxias de la formación de estrellas. Es miembro de la colaboración Galaxy Zoo, dirigida por su consejero de doctorado, Chris Lintott. Smethurst presenta su propio canal de YouTube, llamado Dr. Becky, donde publica videos de comunicación científica relacionados con la investigación astronómica y la astronomía amateur. También ha escrito dos libros populares de ciencia, titulados Space: 10 Things You Should Know y A Brief History of Black Holes.
La autora, en la obra, arroja luz sobre el fenómeno más misterioso y emocionante de la astrofísica, y desarma los equívocos construidos a su alrededor para contar la verdad. Que los agujeros negros no son realmente negros. Que se parecen más a una mullida almohada que a una potente aspiradora.
Los agujeros negros, esos objetos misteriosos y fascinantes del cosmos, han sido fuente de especulación, ciencia y mitos durante décadas. En su obra Breve historia de los agujeros negros, la autora ofrece una visión renovada de esos cuerpos celestes, invitando a reconsiderar todo lo que se creía saber sobre ellos.
Con un estilo claro y accesible, Rebecca desmitifica la idea más común que se tiene sobre los agujeros negros: que son vacíos insaciables que devoran todo a su paso. Lejos de eso, la autora los describe como montañas masivas de materia, y no simplemente como “huecos”. Esa es una de las ideas más sorprendentes que plantea en su ensayo, en el que se esfuerza por mostrar que los agujeros negros no son entes oscuros y aterradores, sino algunos de los objetos más brillantes del universo, capaces de emitir radiación intensa en bandas como los rayos X
El libro es una invitación a adentrarse en el mundo de la astrofísica de manera amena. La investigadora combina con maestría el rigor científico con un enfoque divulgativo, lo que permite que el lector, sin importar su nivel de conocimiento previo, pueda seguir el hilo de los conceptos más complejos. Desde el colapso de las primeras estrellas hasta los descubrimientos más recientes de la astronomía, la autora nos guía por un recorrido fascinante que da respuesta a algunas de las preguntas más profundas sobre el universo y nuestro lugar en él.
Uno de los grandes aciertos de Breve historia de los agujeros negros es su capacidad para explicar términos que suelen quedar relegados a los círculos especializados, como el límite Tolman-Oppenheimer-Volkoff, que determina la masa máxima de una estrella de neutrones antes de colapsar. Rebecca Smethurst logra hacer comprensible este y otros conceptos sin caer en tecnicismos abrumadores, lo que convierte su ensayo en una lectura fluida y enriquecedora. El subtítulo del libro podría llevar a pensar que se trata de una obra estrictamente académica, pero la autora sorprende al entrelazar la historia de las personas detrás de los descubrimientos científicos. No se limita a describir los fenómenos cósmicos, sino que también presenta a los científicos y pensadores que, a lo largo de los siglos, han contribuido a nuestra comprensión de los agujeros negros. Así, el libro no solo es un compendio de conocimientos astrofísicos, sino también un homenaje a las mentes que han moldeado nuestra visión del universo.
La relación entre la ciencia y la cultura popular es otro tema central del ensayo. La estudiosa explica que el término “agujero negro”, acuñado en los años 60 por el físico Robert Dicke, no siempre fue el favorito de los científicos. Antes de su popularización, se manejaban otras denominaciones, sin embargo “agujero negro” se impuso tanto en la ciencia como en el imaginario colectivo, un ejemplo perfecto de cómo los términos que usamos para describir fenómenos naturales pueden moldear nuestras percepciones, a veces de forma equivocada.
El principal mérito de la autora es que logra hacer ver los agujeros negros desde una nueva perspectiva. Como ella misma señala, la idea de que esos objetos son simplemente pozos insaciables que engullen todo a su paso está desactualizada. Hoy, gracias a observaciones astrofísicas y al avance en el estudio de las ondas gravitacionales, sabemos que son mucho más complejos. De hecho, muchos de los agujeros negros supermasivos que se encuentran en el centro de las galaxias son fuentes de intensa luminosidad, contradiciendo la idea de que son entidades completamente oscuras.
Otro elemento a destacar son los guiños que hace la autora a Stephen Hawking en su obra Breve historia del tiempo, éste planteó en ese texto que cada fórmula en un libro descarta a la mitad de sus posibles lectores. Ambos autores usan solamente la imprescindible E=mc2 para explicar fenómenos altamente complejos. Súmese además la similitud en los títulos. Pero vale la pena imitar a los maestros, para eso están.
Aliento a todo aquel que desee conocer y aprender del mundo en que vivimos la lectura de este libro, de seguro lo disfrutará.