La Habana, Cuba. – Este 20 de octubre, el Teatro Nacional de Cuba abrió sus puertas para celebrar el Día de la Cultura Cubana por todo lo alto. La función “Tributo a Alicia Alonso”, por el Ballet Nacional de Cuba, Patrimonio Cultural de la Nación, esto en el marco de su 75 aniversario.

El homenaje comenzó con un material fílmico en recordación a la Prima ballerina assoluta, Alicia Alonso; y posteriormente intervino el presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, Luis Morlote, en recordación de esta fecha patria.

La función estuvo compuesta por el primer acto del ballet Coppelia, teniendo en los roles principales a la bailarina principal María Luisa Márquez como Swanilda, la joven aldeana y al primer bailarín Yankiel Vázquez como Franz, el novio. A continuación se bailó el segundo acto del ballet El Lago de los Cisnes, protagonizado por la primera bailarina Sadaise Arencibia como Odette y el bailarín principal Ányelo Montero como el príncipe Siegfried; y para cerrar el tercer acto del ballet Don Quijote, con los primeros bailarines Anette Delgado como Kitri, la hermosa y Dani Hernández como Basilio, el barbero del pueblo. Estos tres ballets en las versiones realizadas por Alicia Alonso. El acompañamiento musical estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso”.

El ballet Coppélia o la muchacha de los ojos de esmalte, se estrenó el 25 de mayo de 1870 en la antigua Ópera de París. Su primer acto se desarrolla en la plaza de un pueblo de Galitzia (antiguo principado de Europa Central, hoy territorio compartido entre Polonia y Ucrania), a finales del siglo XVIII. En la ventana de la casa de un misterioso anciano, conocido como Dr. Coppélius, se ve a una joven que parece estar absorta en la lectura de un libro. Swanilda trata de llamar la atencion de esa joven, a quien todos llaman Coppélia y consideran hija del anciano, Franz, prometido de Swanilda, se muestra interesado por la enigmática lectora, y al saludarla, recibe de ella, inesperadamente, muestras de que corresponde a sus galanteos.

En ese momento es sorprendido por su novia y se inicia una disputa entre los dos jovenes, que es interrumpida por la entrada de los aldeanos que bailan una mazurca. El Burgomaestre anuncia que, con motivo de la inauguración de una nueva campana, el Señor del Castillo, otorgará una dote a las parejas que celebren sus bodas ese día.

Cae la noche, Coppélius sale y es rodeado por Franz y sus amigos que le hacen bromas. En la confusión pierde su llave, que es encontrada por Swanilda. La joven y sus amigas aprovechan la ocasión para entrar en la casa del anciano y tratar de desvelar sus misterios. Coppélius regresa y busca la llave con ansiedad; sorprendido al ver abierta la puerta, entra en su casa. Poco después llega Franz, que no ha cejado en su empeño de conocer a Coppélia, con una escalera y por una de las ventanas, logra introducirse, también en la casa del Dr. Coppélius.

El ballet El lago de los Cisnes se estrenó el 4 de marzo (según el calendario gregoriano, que correspondía al 20 de febrero en el calendario juliano) de 1877, en el Teatro Bolshoi de Moscú. Su acción transcurre en el último tercio del siglo XV en un lugar de Europa Central. El segundo acto comienza cuando, en su persecución de los cisnes, el príncipe Siegfried llega a un lago en medio del bosque, en el que se percibe una atmósfera de embrujamiento. Las ruinas de un castillo, a orillas del lago, revelan que allí existió vida en otro tiempo, pero del posible reino que fue, queda solamente un sombrío y misterios paraje.

El príncipe divisa, al frente de una bandada de cisnes, a uno que supera a todos los demás en belleza. Cuando se dispone a disparar la ballesta, ante su asombro, aquella ave fabulosa se transforma en una hermosa joven, que aún conserva ciertas características de cisne. Subyugado, trata de retenerla, pero ella lo rechaza asustada y le cuenta que su nombre es Odette, princesa de aquel reino destruido, y que al igual que todas las damas de su corte, ha sido transformada en cisne por el hechicero von Rothart, y sólo le es permitido recuperar su forma humana desde la medianoche hasta las primeras luces del alba.

Ese encantamiento se romperá cuando un joven juré fidelidad amorosa a Odette, y esté dispuesto a entregar su vida por ella. Siegfred ve en la princesa el ideal soñado y le expresa su amor bajo juramento. Amanece y a la llegada de von Rothbart, Odette se convierte nuevamente en cisne.

El ballet Don Quijote, estrenado el 26 de diciembre (según el calendario gregoriano, que correspondía al 14 de diciembre en el calendario juliano) de 1869, en el Teatro Bolshoi de Moscú desarrolla su acción en la España invadida por los franceses, a principios del siglo XIX. En una plaza de Castilla, Kitri, hija del posadero, y su vecino, Basilio, el barbero del pueblo, se aman, pero Lorenzo, padre de la muchacha, rechaza esa relación, dada la pobreza del joven. A pesar de que Kitri se niega a aceptar una unión por interés. Su padre pretende unirla en matrimonio con Camacho, un noble rico afrancesado.

El tercer acto tiene lugar en las afueras de la ladea donde pronto se realizará el forzado casamiento de Kitri y Camacho. Entre los numerosos invitados figuran Don Quijote, Sancho Panza, el torero Espada y su amante Mercedes. El comienzo de la ceremonia es interrumpido por un misterioso personaje encubierto en una capa. El recién llegado revela su identidad, es el barbero Basilio, quien tras sacar una navaja, finge suicidarse. El faso moribundo y su amada piden como última gracia casarse “in artículo mortis”, en favor de lo cual intercede el propio Don Quijote, apoyado por los invitados. El sacerdote bendice la unión y en ese momento Basilio confiesa su ardid. Camacho es expulsado de la fiesta. Don Quijote reconcilia a Kitri con su padre y pide que continue la celebración, al término de la cual el Caballero Andante y su fiel escudero se despiden para seguir su viaje en pos de la verdad y la justicia.

Fotos y Video: Carlos del Porto