La Habana, Cuba. – Un patriota con dotes de estadista convive junto con quien fue joven admirador de la Unión Soviética; asaltante al Cuartel Moncada; luchador de la Sierra Maestra, compañero indispensable de Fidel: el luego General de Ejército que advirtió de la importancia de prepararse para la defensa para evitar la guerra cuando en tiempos parecidos a los que hoy vivimos, el expresidente estadounidense Ronald Reagan amenazaba a Cuba; una aseveración certera, aunque a primera vista podía parecer contradictoria.
El mismo patriota visionario que, en el periodo de estrecheses que nos sobrevino con el derrumbre del llamado campo socialista, supo valorar que en aquel momento los frijoles eran tan importantes como los cañones; el patriota que con una vida dedicada a la protección de la soberanía y la vida del pueblo, se mantiene con ojo avizor y el pie en el estribo, amante de la paz pero, también, listo para el combate.
Tender puentes
Pero el líder de la Revolución Cubana Raúl Castro Ruz, también ha hecho importantes aportes a la convivencia regional y de los Estados vecinos que han solicitado nuestro apoyo, como ocurrió con el proceso de paz en Colombia, cristalizado mediante un diálogo entre las partes que tuvo a nuestro país como sede y garante.
Bajo la presidencia de Raúl también acogió Cuba el histórico encuentro entre figuras cimeras de las iglesias Católica y Ortodoxa, lo que fue reconocido en el mundo por decenas de miles de fieles de ambas denominaciones.
También se debe al entonces Jefe de Estado la iniciativa aprobada en la XIV cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños que proclamó a nuestra región como Zona de Paz, una decisión que debiera protegerla de otra fatal agresión armada contra cualquiera de nuestras naciones.
Es imposible acusar de algún crimen a un hombre con esa gesta.