La Habana, Cuba. – El nuevo veto de Estados Unidos, el viernes, a otro proyecto de resolución que exigía el cese al fuego en Gaza, vuelve a poner sobre el tapete la necesidad de reformar el sistema de Naciones Unidas (ONU), como ha señalado hasta su propio titular, António Guterres, y como clama hace tiempo la mayor parte de la comunidad internacional.

Para el concierto de naciones representadas en la ONU resulta inaceptable que la opinión de un solo país pese más que la del centenar de Estados que, fuera del Consejo de Seguridad, habían respaldado la propuesta.

Pero, además, la reiterada actitud cómplice de Washington con Israel desmiente a los altos funcionarios estadounidenses que se habían pronunciado, supuestamente, por el respeto a la vida en la asediada franja palestina. ¿Cómo detener la masacre si se dejan las manos libres a Tel Aviv para que siga asesinando de modo impune?

Vergüenza para el mundo

La oposición de Estados Unidos a una resolución que apenas pedía el cese de la agresión sobre Gaza, lo sigue haciendo responsable de un genocidio que prosigue ahora mismo, y que ha dejado hasta el momento casi 17 mil  civiles muertos.

Ni siquiera se han solicitado las «sanciones» que, a diestra y siniestra, Washington y sus aliados dictan cuando, para ellos, hay que ejercer la coerción contra alguna nación. Ello vuelve a demostrar el doble rasero de la política exterior de la Casa Blanca.

Mientras, el gobierno de Benjamin Netanyahu cumplirá con las advertencias hechas antes de la precaria tregua ya finalizada. Entonces anunció que la ofensiva sobre Gaza proseguiría hasta aniquilar a Hamas.

Libre de alguna presión que lo conmine a detener las acciones, todo indica que Israel solo dejará tierra arrasada. Será una vergüenza para todos.

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