Con apenas seis meses de explotación y, aún sin concluir totalmente, el vial Yumurí–Jobo Claro atesora el mérito de propiciar la más fluida comunicación terrestre de la historia entre los municipios de Baracoa y Maisí, ubicados a a 996 km y 1057 km de La Habna, respectivamente.

Decenas de vehículos, quizá cientos transitan diariamente por el majestuoso tramo, construido para evitar el paso por la peligrosa loma de La Boruga y propiciar el acceso a Maisí desde Baracoa, de ómnibus, rastras y otros medios de porte mayor.

De ahí que sea la transportación segura de pasajeros y mercancías el principal impacto de la nueva carretera, en cuya construcción trabajaron obreros de seis provincias del país.

Ramón Castañeda, intendente de Vialidad en Maisí, dijo que una vez concluida la pavimentación de las cunetas, al trecho solo le resta la colocación de las barandas de protección, concluir la construcción de una alcantarilla y reforestar el área de bosques afectada.