Tokio, Japón. – Lejos de lo que pueda pensarse, la llegada de miles de extranjeros por los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 no ha cambiado un ápice la tradicional amabilidad japonesa, conocida como Omotenashi.

Una parte importante de esa tradición la constituye el Oshibori, una pequeña toallita húmeda que se entrega al visitante, tanto en las casas como en restaurantes. Esa minúscula toalla estará fría o caliente en dependencia de la estación climática.

La centenaria idea es que el recién llegado pueda refrescarse o calentarse en cuanto entre a un inmueble. Se dice que esa práctica nació en el Período Edo, que se extendió del siglo XVII al XIX, y marcó el inicio del cultivo del algodón en Japón.

En ese entonces comenzó la costumbre de recibir a los viajeros con una pequeña tela mojada para que se refrescaran.

Para los periodistas

En la espaciosa Sala de Prensa de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 hay un área donde se ofrecen los Oshibori, esas tradicionales y pequeñas toallas húmedas que se entregan al visitante.

En Japón ahora hay un verano particularmente fuerte, pero como la Sala tiene un efectivo aire acondicionado, se ofrecen tanto frías como calientes. Es un gesto de cortesía con el visitante, explica Mieko Yoshida, una joven voluntaria.

Esas toallitas se ofrecen enrolladas en forma de tubo y envueltas en un nailon sellado, aunque eso está muy lejos del canon tradicional que exige entregarla sobre una bandeja de bambú.

Como quiera que sea, los Oshibori también forman parte de la amabilidad japonesa que predomina en estos Juegos Olímpicos de Tokio 2020.