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Muchas veces cuando los niños se interesan por alguna actividad, incluso por medio del juego sienten esa atracción y hasta pretenden imitar o reproducir lo que ven en la televisión, algunos en la familia y los maestros le preguntan ¿ qué vas hacer cuándo seas grande?.

Quizá en ese momento es muy prematuro pensar en la orientación vocacional del niño y más bien se ve como una gracia cuando contesta que quiere ser maestro, policía, deportista, cantante, piloto o cualquier otro oficio o profesión que ha visto en los muñe, jugando con sus amiguitos, en el aula o el hogar.

Lo cierto es que desde las edades tempranas debemos dar seguimiento a las señales que dan nuestros hijos y alumnos relacionadas con aptitud, facilidades o destrezas en alguna actividad o tarea y la inclinación hacia alguna profesión o especialidad.

Fortalecer la orientación vocacional

La orientación vocacional es un proceso para identificar intereses y aptitudes con base en la información sobre aspectos académicos o laborales. Es importante fomentar la vocación desde la enseñanza primaria, así se encausan intereses o la aptitud de los estudiantes ante determinada actividad, destreza o habilidad.

Con los círculos de interés implementados en la escuela se moldean en los niños sus intereses académicos y profesionales. En grados más avanzados se busca información sobre requisitos académicos, contenidos de las materias y perspectivas de empleo.

En este punto destaca la modalidad de Puertas Abiertas en la Enseñanza Superior con entrevistas a profesionales o consultas a fuentes especializadas.

A partir de esta última etapa se puede tomar una decisión para elegir la carrera o la ocupación, ajustada a las capacidades e intereses.