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Por Roger Ricardo Luis

Con 10 millones de habitantes, Teherán, la capital iraní, sufre de la llamada “Lluvia negra”, tras los ataques con bombas y misiles de Estados Unidos e Israel iniciados el 28 de febrero último.

Los residentes de la urbe expresan que el smog y la contaminación causados por los bombardeos, especialmente sobre las instalaciones petroleras que rodean la ciudad, tapan el sol y dejan un intenso olor a quemado en distintas áreas citadinas.

La Organización Mundial de la Salud advirtió que los ataques a esos sitios podrían representar graves riesgos para la salud de los teheraníes en momentos en que los servicios médicos  no dan abasto.

Los expertos dicen que la combinación de nubes y columnas de humo de los siniestros en curso han impedido evaluar el fenómeno en toda su dimensión, pero la gravedad del asunto la evidencia la propia Lluvia negra sobre el cielo de Teherán y más allá.

Contaminación significativa

Los incendios en refinerías de petróleo generan una contaminación atmosférica significativa por la variedad de sustancias químicas que contienen y constituyen la base de la Lluvia negra.

Cuando la combustión es incompleta, afirman los expertos, se puede liberar monóxido de carbono y hollín en lugar de dióxido de carbono y agua; también, óxidos de azufre y nitrógeno que pueden formar ácidos si se disuelven en el agua de lluvia, así como otros hidrocarburos nocivos, compuestos metálicos y gotas de petróleo.

Una mujer de Teherán dijo a la BBC que podía «oler el ardor”, no ver el sol y percibir un humo insoportable, «estoy cansada y me falta el aire”.

Evaluar la contaminación atmosférica de la Lluvia negra es un desafío, no hay mediciones terrestres y los satelitales son difíciles de interpretar por los vientos, las nubes y otros factores, señalaron peritos al medio inglés.

Doble crimen

La Lluvia negra es el término común para referirse al agua que cae y arrastra consigo altos niveles de contaminantes; es decir, las gotas de lluvia actúan como pequeñas esponjas o imanes, recogiendo lo que había en el aire al caer, y las personas la perciben como un líquido negruzco.

Ello pone en riesgo alimentos, agua y aire, peligros que pueden tener graves daños para la salud, especialmente en niños, ancianos y personas con afecciones preexistentes.

Las exposiciones a esas partículas tienen efectos inmediatos en los pulmones, pero también secuelas bastante prolongados, tanto en el sistema respiratorio como por el riesgo de cáncer.

La Lluvia negra contamina ríos y suelos, y las partículas tóxicas que deja, con el tiempo, las puede levantar el viento y volver a suspenderlas en el aire; se trata de un doble crimen: morir bajo las bombas o por la contaminación ambiental.