Por Roger Ricardo Luis
En las gélidas aguas del Atlántico Norte y del Ártico, desde hace unos 400 años vive el Tiburón de Groenlandia, el vertebrado más longevo que haya existido en la Tierra.
De color gris oscuro, con un cuerpo que se asemeja a un submarino, ojos pequeños, hocico redondeado y sin aleta anal, esas bestias marina pueden alcanzar los siete metros de largo y pesar una tonelada y media; asimismo, nadan 36 centímetros por segundo para conservar su energía.
En su alimentación, a estos escualos se les clasifica como carroñeros, pues comen variedad de peces y en los contenidos estomacales han aparecido restos de osos polares, caballos y renos, no así de seres humanos.
Asimismo, los Tiburones de Groenlandia se les observa con poca frecuencia en la superficie, pueden vivir en aguas de más de 2000 metros de profundidad y con temperaturas entre menos de dos y siete grados Celsius.
Crecimiento y madurez sexual
El Tiburón de Groenlandia crece un centímetro al año y alcanza la madurez sexual a los 150 años, cuando llega a los cuatro metros de longitud, por lo que deben esperar siglo y medio para aparearse.
La revista National Geographic señala también que la edad de muchas especies de tiburones puede determinarse contando los anillos de crecimiento de sus vértebras.
Pero las vértebras blandas del escualo más longevo del orbe no tienen esas circunferencias; no obstante, su edad se calcula por las capas del cristalino de los ojos, que crece a lo largo de su vida, con la técnica de datación por radiocarbono en el tejido de su interior.
Así, los científicos llegaron a la conclusión de que los tiburones de Groenlandia tienen una esperanza de vida entre 272 años y hasta 392, con un margen de error de 120, más o menos.
¿Amenaza para los humanos?
No hay pruebas de que los tiburones de Groenlandia ataquen a humanos; sin embargo, su carne es tóxica: comerla puede causar diarrea, vómitos, tropiezos, convulsiones y la muerte.
Son los seres humanos quienes se convirtieron en sus depredadores; en tal sentido, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza enumera al tiburón de Groenlandia como vulnerable a la extinción.
La lenta tasa de crecimiento, la madurez tardía y la baja reproducción lo hacen sensible a amenazas como la pesca, la contaminación y el cambio climático con el deshielo en la zona de su hábitat, el Ártico y el Atlántico Norte.
Hasta los años 60 fueron capturados por el aceite de sus hígados, usado como lubricante industrial, y aunque ya no es objetivo económico, los tiburones de Groenlandia todavía se capturan por accidente y, a menudo, se enredan con las redes de pesca.