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Granma, Cuba. – La fruta es el alimento perfecto pues requiere una mínima cantidad de energía para ser digerida, le da lo máximo a tu cuerpo, y constituye el único alimento que hace trabajar al cerebro.

La fruta es principalmente fructosa, que puede ser transformada por el organismo con facilidad en glucosa, y en su mayoría está formada por un 90 por ciento de agua, lo que significa que limpia y alimenta al mismo tiempo.

El único problema con las frutas consiste en que la mayoría de las personas no sabemos cómo comerlas, para permitir que el cuerpo asimile con efectividad sus nutrientes. Se deben comer siempre con el estómago vacío. Pero, ¿Por qué? Es que las frutas, en principio, no son digeridas por el estómago, sino por el intestino delgado, donde liberan sus azúcares.

Un utilitario aceite natural

Según crónicas ibéricas, en áreas rurales de Cuba se procesaba la masa de corojo para extraer una grasa de múltiples empleos.

Ese óleo proviene de la semilla de la Palma Barrigona, una planta que tiene usos en la culinaria, medicina natural, cosmética, decoraciones, alimento animal, biocombustible, artesanía, construcciones rústicas y cultos sincréticos.

La campesina granmense Idalmis Viltres Soa, señala que ella obtiene el aceite de dos maneras: tritura la pepita y la cocina, hasta recolectar el aceite que sube sobre el agua; o la muele y prensa en frío.

La carismática mujer de las llanuras del Cauto asegura que en su hogar, mayormente, preparan los alimentos con el delicioso y aromático aceite de corojo.

El fruto es amarillo por fuera, con una cáscara delgada y corteza dura. En su interior, está la redonda simiente, que es como cocos en miniatura, con sabor ligeramente dulce.

Un aceite multiuso

Para el chef bayamés Humberto Quezada, el empleo del aceite purificado de corojo pudiera extenderse en la cocina cubana.

Según este innovador maestro culinario, se favorecerían aquellos platos tradicionales que distinguen las regiones del país, con alimentos más apetecibles; expone que los métodos de hervir, guisar, freir, saltear y adobar se acercarían más a las costumbres locales.

Refiere, por ejemplo, que aporta proteínas, fibras, grasas y calorías y posee calcio, fósforo, hierro y vitamina C.

Del procesamiento del corojo se obtiene una grasa de calidad, que por su naturaleza ecológica, valor nutricional, textura y versatilidad alcanza adecuados precios en el mercado internacional. Además de equipos artesanales, hoy se industrializa la extracción, elaboración, conservación y comercialización de la manteca de corojo, que enriquece la economía campesina

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