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La Habana, Cuba. – Los cubanos hemos tenido el privilegio de vivir el tiempo de nuestros héroes, hombres cuya única riqueza es haber alcanzado, como dijera el Che, el más alto escalón de la especie humana: ser revolucionario.

Por eso es orgullo para nuestro pueblo haber contado con Raúl, a quien admiramos por su incondicionalidad a la Revolución, a Fidel y al Partido.

Su carácter, sensibilidad humana, firmeza y entrega sin límites a la Defensa lo han convertido en el imperecedero centinela de la patria, guía y paradigma. En momentos en que más arrecian las amenazas del imperio, y próximo a su cumpleaños 95 recordamos una de sus imprescindibles enseñanzas.

Mientras exista el imperialismo; el Partido, el Estado y el pueblo les prestarán a los servicios de la defensa la máxima atención. La guardia revolucionaria no se descuidará jamás…los que olvidan este principio no sobreviven al error.