Carlos del Porto Blanco
-Entonces, ¿qué?
Allí estábamos yo, Alex, y mis tres drugo, Pete, Georgie y lerdo, porque Lerdo es realmente lerdo, sentados en el bar lácteo Korova, aclarando los rasudoque para saber qué podríamos hacer ea noche, en un ivierno flip, oscuro, helado y cabrón, aunque seco. Así comienza la obra literaria que escogí para la columna de esta sean, se trata de La naranja mecánica, del escritor británico Anthony Burgees.
Si solo puede hacer el bien o solo hacer el mal, entonces es una naranja mecánica, lo que significa que tiene la apariencia de un organismo encantador con color y jugo, pero de hecho es solo un juguete de relojería al que Dios o el Diablo pueden dar cuerda. Anthony Burgess, La naranja mecánica.
Anthony Burgess (1917-1993) tuvo una intensa carrera como educador en gran Bretaña y Malasia entre 1946 y 1960. Su actividad creativa se desarrolló tanto en el campo de la literatura como en el de la música, alcanzando fama como compositor. Escribió música de cámara y algunas obras para orquesta, y publicó entre otros libros un ensayo sobre James Joyce, un panorama de la ficción contemporánea, y varias novelas “Inside Mr. Enderby”, “Nothing Like the Sum”, “The Wanting Seed”, “Trémula intención” y “Poderes terrenales”. La mayor parte de su obra literaria se encuentra fuera del campo de la ciencia ficción y de la literatura fantástica, aunque su obra más conocida se inscribe precisamente en ese género literario.
La novela fue originalmente inspirada por un incidente vivido por el autor durante la Segunda Guerra Mundial, cuando él y su mujer fueron asaltados en 1944, siendo la esposa del propio Burgess víctima de robo y violación por parte de cuatro marines estadounidenses en las calles londinenses.
La novela sumerge al lector en una sociedad futurista y violenta a través de los ojos de Alex, quinceañero quien gusta de los latigazos de ultraviolencia y es líder de una pandilla. Esa se dedica en las noches a robar, matar y violar en un futuro de pesadilla, hasta que el Estado pone fin a sus desmanes. Pero ¿Qué significará para él su reeducación?
Un elemento singular es que el texto está redactado con el uso de una jerga juvenil que mezcla las palabras en inglés y ruso, el nadsat, y que, tras un difícil comienzo se convierte en un elemento narrativo característico e inmersivo para el lector. La trama explora la naturaleza del mal, la libertad y la posibilidad de redención. Cuando Alex es capturado y sometido a la “Técnica Ludovico”, un tratamiento estatal que busca eliminar la capacidad para elegir la violencia. Esa manipulación psicológica plantea la pregunta central del libro: ¿es mejor ser forzado a ser bueno que tener la libertad de elegir el mal? El Capellán de la prisión advierte que al quitarle a un hombre la capacidad de elegir, se le priva de su humanidad. La novela tiene un final de redención donde Alex al cumplir los 18 años elige abandonar la ultraviolencia por voluntad propia. Mas que una simple historia de violencia, es una profunda reflexión filosófica sobre el libre albedrio, la manipulación estatal y la naturaleza compleja del ser humano, cementando su lugar como un clásico indispensable y perturbador.
El propio Burgess dice en el prólogo de la edición de 1986, “No creo tener que recordar a los lectores el significado del título. Las naranjas mecánicas no existen, excepto en el habla de los viejos londinenses. La imagen era extraña, siempre aplicada a cosas extrañas. “Ser más raro que una naranja mecánica” quiere decir que se es extraño hasta el límite de lo extraño. En sus orígenes “raro” [queer] no denotaba homosexualidad, aunque “raro” era también el nombre que se daba a un miembro de la fraternidad invertida. Los europeos que tradujeron el título como Arancia a Orologeria o Orange Mécanique no alcanzaban a comprender su resonancia cockney y alguno pensó que se refería a una granada de mano, una piña explosiva más barata. Yo la uso para referirme a la aplicación de una moralidad mecánica a un organismo vivo que rebosa de jugo y dulzura.”
De esta novela dijo la revista Time, “Anthony Burgees ha creado lo que parece ser una breve asquerosidad desagradable, pero, en realidad, se trata de una esas rarezas entre las novelas inglesas: una novela filosófica.
La novela puede ser descargada en: https://web.seducoahuila.gob.mx/biblioweb/upload/Burgess,%20Anthony%20-%20La%20naranja%20mecanica.pdf