La Habana, Cuba. – Terrible fue lo sufrido por Juan Manuel Márquez, expedicionario del Granma y su segundo jefe, tras ser capturado días después, luego de desembarcar en Playa Las Coloradas.

Tras ser torturado salvajemente, moribundo, lo echaron en una fosa, y al comprobar que aún respiraba, lo remataron con dos disparos.

Cuando conoce a Fidel, Juan Manuel Márquez ya tenía una trayectoria como luchador antimachadista y con solo 15 años sufrió prisión en el Castillo del Príncipe y en el Presidio Modelo, en Isla de Pinos.

Fue pre­sidente de la Asociación de Es­tudiantes del Instituto de Ma­rianao y sus compañeros lo tenían en gran estima. En ese municipio capitalino, Juan Manuel Márquez tuvo una actitud muy destacada en varios frentes de lucha, en los cuales sobresalió por su inteligencia y locuacidad.

Luchador incansable

Juan Manuel Márquez se destacó por sus escritos contra la explotación de obreros y estudiantes. Sus textos en el periódico marianense El Sol denunciaron con anticipación el oportunismo del asesino Batista.

Utilizó, asimismo, la radio para exponer las atrocidades del régimen de turno y sus desmanes contra los humildes. Incesante fue el batallar de Juan Manuel Márquez en manifestaciones, mítines, huelgas, y sobre todo en arengas públicas, convenciendo y exponiendo la necesidad de luchar, unidos en un solo frente, contra el tirano Batista.

Sufrió prisión en varias oportunidades y fue torturado sin que le arrancaran una confesión.

En México, contribuye con Fidel a la organización de la expedición del Granma. A 65 años de su asesinato, Juan Manuel Márquez es paradigma de revolucionario y fidelista.