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La Habana, Cuba.- El rechazo a la campaña  militarista del jefe de la Casa Blanca en el Caribe y a una eventual acción armada contra Venezuela, no solo es ostensible en los altos porcentajes de ciudadanos estadounidenses encuestados que han dicho oponerse a esa guerra.

Tres senadores demócratas y un republicano procuran evitar lo que avistan como un derramamiento de sangre, mediante una resolución que obligue al mandatario a consultar al Congreso para tomar esa decisión.

Sus gestiones siguen a otras de legisladores en igual sentido, para lo que se apoyan en la posibilidad de una Resolución de Poderes de Guerra que figura en las leyes estadounidenses, y obliga al mandatario a consultar al Congreso en caso de declarar un conflicto bélico.

Los legisladores implicados alertan que una acción militar contra Venezuela sería un error colosal y costoso que pondría en peligro innecesariamente la vida de nuestros militares.

Una decisión contraproducente

La posición de los legisladores que buscan frenar una eventual guerra, y el hecho de que entre ellos se encuentre un republicano, coincide con la erosión de la popularidad de Trump entre los estadounidenses.

La caída en su aceptación que reflejan las encuestas está muy relacionada con su guerra de aranceles, el encarecimiento de algunos productos, y la repercusión que ello ha tenido en el poder adquisitivo de la ciudadanía.

El reflejo más palpable fueron los resultados electorales de noviembre, cuando los triunfos del Partido Demócrata en varios estados avisaron que algo no andaba bien.

En ese contexto, la posibilidad de una agresión armada contra Venezuela, que ha sido ampliamente criticada en el contexto internacional incluyendo a la ONU, puede afectarlo más que beneficiarlo.

Sus perjuicios para los estadounidenses harían trizas el lema de Trump de Estados Unidos Primero.