La Habana, Cuba. – Aún cuando Washington y la Unión Europea inciten al aislamiento de Rusia a partir de los sucesos en Ucrania, es evidente que en otras partes del mundo el llamado al cerco a Moscú no logra cuajar en la medida de sus cínicos promotores.

Así, en América Latina. Si bien ciertos gobiernos han prestado oídos y dado crédito a las campañas difamatorias y tortuosas de quienes acaparan el título genérico de Occidente, lo cierto es que existen quienes no se pliegan tan fácil ni dócilmente a ese empeño destructivo.

De hecho, Moscú acaba de indicar por estos días que sus vínculos con América Latina se mantienen y sus asociaciones estratégicas con la región tienen perspectivas de seguir adelante con éxito.

Y en ese contexto, una de las medidas inmediatas será la sustitución de las divisas norteamericana y europea en las transacciones entre el Kremlin y sus socios de nuestra área.

Por un camino renovado

Con relación a América Latina, Moscú sigue creyendo que es una zona importante para la cooperación. Ejemplo de ello, es el desarrollo del uso pacífico de la energía nuclear, como  sucede con Argentina.

También se incluye la alianza económica con Cuba y Venezuela, y los intercambios mutuamente ventajosos con otras naciones de la zona.

Un rasgo importante de esa relación en lo adelante será –según el Kremlin- eliminar el uso del dólar y el euro como medio de pago con la región latinoamericana, toda vez que esa dependencia resulta insegura y favorece el uso de represalias monetarias hegemonistas cuando Washington y sus aliados lo estimen.

Sin dudas, esta decisión hará más independiente la colaboración entre el gigante euroasiático y el sur de nuestro hemisferio.

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