El mundo derrota de forma aplastante a Estados Unidos

La Habana, Cuba. – Probablemente Cuba nunca ha disfrutado tanto una victoria diplomática como la obtenida este jueves en Naciones Unidas.

La aplastante condena internacional al bloqueo significó la más contundente condena a Estados Unidos, que en esta ocasión puso en práctica todo su arsenal de marañas y manipulaciones.

Ni por pudor se escondieron para hacer sus presiones porque la representante estadounidense, Nikki Jaley, desde el mismo podio de la Asamblea General, amenazó a quienes votaron contra Washington.

Tomaremos en cuenta lo que pase hoy y estudiaremos cuidadosamente la posición de cada uno, dijo con tono amenazante. Ella, que acaba de anunciar que se baja del tren de Donald Trump sin explicar razones, recibió en la ONU la más humillante despedida: 189 votos a favor de Cuba, cero abstenciones y solo el respaldo tradicional de Israel. Bye Bye Nikki.

No sirvió la desverguenza

En 27 años, nunca Estados Unidos había hecho presiones tan descaradas y maniobras tan desvergonzadas para intentar derrotar la condena al bloqueo en Naciones Unidas.

Pero no pudieron y solo les quedó, como triste Premio de consuelo, poner al inefable John Bolton, el asesor de seguridad de Donald Trump, a lanzar desde Miami nuevas amenazas contra Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Fue más de lo mismo, después de perder diez veces en la Asamblea General, donde cayeron derrotados primero en una votación de procedimiento para determinar la cifra necesaria de aprobación. Después 8 veces, al someter al plenario, una a una, las enmiendas propuestas, y finalmente en la resolución contra el bloqueo.

Para usar términos beisboleros, fue como si el equipo Cuba, respaldado por el mundo, les propinara No hit, no room en diez innigs.