La Habana, Cuba. – Por decisión de la Asamblea General de Naciones Unidas, desde el 2008 cada 15 de Octubre se celebra el Día Internacional de la Mujer Rural, en reconocimiento a la función y contribución de esas mujeres, incluida las indígenas, en la promoción del desarrollo agrícola, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza.

Las mujeres rurales, constituyen una cuarta parte de la población mundial, trabajan como agricultoras, labran la tierra y plantan las semillas que alimentan naciones enteras y ayudan a preparar a sus comunidades frente al cambio climático.

A pesar de su invaluable valor, al no habérseles reconocido debidamente su condición jurídica y social o siendo limitado tal reconocimiento en muchos países, a menudo carecen de facultades para adquirir derechos de propiedad sobre la tierra o tener acceso a crédito, insumos agrícolas, capacitación y enseñanza.

Por el reconocimiento de la mujer rural

La conmemoración este año del Día Mundial de la Mujer Rural se centra en priorizar su empoderamiento mediante la promoción de iniciativas, que incluyen la incorporación del enfoque de género en las políticas agrícolas y la mejora en el acceso a la financiación de inversiones que contribuyan a la resilencia frente al cambio climático.

Además de ampliar sus oportunidades de participación en las cadenas de producción y distribución de productos de más valor. Pues aún cuando las mujeres garantizan la seguridad alimentaria de sus poblaciones sufren de manera desproporcionada los múltiples aspectos de la pobreza.

Las barreras estructurales y las normas sociales discriminatorias continúan limitando su participación política dentro de sus comunidades y hogares. Su labor es invisible y no remunerada, a pesar de que cada día se incrementan sus actividades.