Carlos del Porto Blanco
La cultura cubana se crece ante las dificultades, las carencias y las amenazas. El Teatro Nacional de Cuba ha mantenido una programación de excelencia todos los fines de semana del año. En esta ocasión correspondió nuevamente al Ballet Nacional de Cuba, dirigido por la primera bailarina, Viengsay Valdés, que presentó un hermoso programa. Los artistas cubanos no son menos que el resto del pueblo, de ahí surgieron y junto al él trabajan.
El trabajo de los pies es caminar, pero su afición es bailar. Amit Kalantri.
El programa incluyó “La fille mal gardée”, en versión de Alicia Alonso sobre la original de Jean Dauberval, así como dos estrenos del coreógrafo italiano Mauro de Candia: “Aria suspended” (Aria suspendida) y “La morte del cigno” (La muerte del cisne). Otros ballets que se disfrutaron por el público fueron “Muñecos”, creación de Alberto Méndez; el pas de deux de “El corsario”; y una obra en la que brilla el conjunto masculino de la compañía: “Sinfonía para nueve hombres”, de James Kelly.
Según programa de mano, el ballet Sinfonía para 9 hombres, es una coreografía del estadounidense James Kelly, con música de Apocalyptica. Es una obra abstracta, una suerte de reto y exploración a la técnica y el virtuosismo de la danza masculina a partir del vocabulario académico. Se estrenó en el Palacio de Bellas Artes, de México, el 15 de agosto de 1999, por la Compañía Nacional de Danza. La première cubana se efectuó en el Gran Teatro de la Habana “Alicia Alonso”, el 3 de noviembre de 2004, durante el 19 Festival Internacional de Ballet.
Aria Suspended, coreografía del italiano Mauro de Candia, con música de Johann Sebastian Bach, es un pas de deux concebido como si no hubiera principio ni fin. Es un tránsito, entendido como un estado mental permanente entre la vida y la muerte, entre la muerte y la vida. La suspensión y la elevación son dos elementos sobre los que el coreógrafo reflexiona en su obra. Si la gravedad es algo de lo que nadie está exento, los bailarines lo son aún menos, ya que se enfrentan a ella a diario al desafiarse a sí mismos para elevarse y superarse.
Según el coreógrafo, “Aria Suspended percibe los opuestos que habitan el mundo: luz y oscuridad, humanidad y arquitectura, individualidad y unión. Impulsa a los bailarines hacia arriba, pero también busca que permanezcan firmemente sobre la tierra.
Con un enfoque sensible y delicado, la coreografía no pretende competir con la música, sino dialogar con ella a través de una narrativa abstracta centrada en lo fundamental. Una búsqueda de la esencia que evoca la música de Johann Sebastian Bach, poética y sobria a la vez”
Le ballet Muñecos, (solo se presentó el viernes 17) El eterno tema de los muñecos que toman vida durante la noche, vigente desde los inicios de la literatura y el teatro, esta vez con una muñeca típica cubana y el universal soldado de plomo. Un rayo de luna y la fabulación promueven la vida y el amor. Pero el resplandor de la magia llega a su fin, y sólo la nostalgia queda en el espacio. Ese es el motivo de Muñecos creado por el coreógrafo cubano Alberto Méndez. Se estrenó el 6 de febrero en la Fumoukan Hall, de Tokio y obtuvo Primer premio y Medalla de oro en coreografía moderna. En Cuba se vio por primera vez, el 21 de mayo de 1978, en el Teatro García Lorca, hoy Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.
Otra pieza que se presentó fue, La muerte del cisne, coreografía del italiano Mauro de Candia, con música de Camille Saint-Saëns. En 1905, a partir del movimiento 13 (El cisne), de la suite musical El carnaval de los animales, de Camille Saint-Saëns, Michel Fokine creó para la bailarina rusa Anna Pávlova el que tal vez sea el solo más famoso de la historia de la danza: La muerte del cisne. Desde entonces, varios coreógrafos han retomado el tema desde diferentes perspectivas, tanto para intérpretes femeninos como masculinos.
La première mundial de la versión coreográfica de Mauro de Candia tuvo lugar el 5 de enero de 2009, en el Teatro Municipal Guglielmi, de Massa, por el Joven Ballet Mediterraneo. En Cuba, se estrenó el 4 de noviembre de 2010, en el Teatro Mella, de La Habana, durante el 22 Festival Internacional de Ballet de La Habana,
La siguiente obra que se presentó fue El corsario, una coreografía de Samuil Andrianov, Agrippina Vagánova y Vajtang Chabukiani, con música de Riccardo Drigo, Yuri Gerber, Alexei Barmin y Nikita Trubetskoi. La acción de ese pas de deux ocurre en la gruta de los piratas. Medora, prometida del corsario Conrad, y Alí, un esclavo, festejan el exitoso rescate de la joven y sus amigas, cuando pretendían venderlas en el mercado como esclavas. En su versión original, el ballet inspirado en el poema homónimo de Lord Byron, se estrenó en la Ópera de París en 1856, con coreografía de Joseph Mazilier y música de Adolphe Adam.
El cierre de la función correspondió a La fille mal gardée, una coreografía de Alicia Alonso, sobre la original de Jean Dauberval, con música de Peter Ludwig Hertel.
La acción se desarrolla en la campiña francesa. Mamá Simone, una viuda de próspera economía y dueña de una granja, toma todas las precauciones para impedir los amores de su hija Lisette con Colin, un joven campesino pobre, pues aspira a unirla en un matrimonio de conveniencia con el tonto Alain, hijo de Don Tomás, un acaudalado productor de vino. Pero la vida le enseña que ciertas precauciones son frecuentemente inútiles…
El elenco de esta temporada estuvo encabezado por los primeros bailarines Viengsay Valdés, Anette Delgado, Ányelo Montero, Yankiel Vázquez y Ernesto Díaz, así como otras destacadas figuras en ascenso que realizaron su debut en las obras que se presentan, como Alianed Moreno, Laura Kamila y Alejandro Alderete, Nadila Estrada, Carolina Fonseca, Roque Salvador, Carolina Estrada, Marcos Damián, Carlos Lino, Karel Albernas, Carlos López y Erick Solórzano, entre otros.
Un detalle a señalar, muy positivo, es que ya se ha establecido que los espectadores descarguen el programa de las funciones a través de un código QR que se coloca en las columnas de la Sala Avellaneda. Esta es una iniciativa que garantiza a los asistentes poseer el programa con una extensión no limitada a una simple hoja de papel.