La mayoría de las personas conocen el número pi. Es posible que sea el primer número que se viene a la cabeza cuando se piensa en las cifras más fascinantes de las matemáticas: los números irracionales. Sin embargo, en esa misma lista se encuentran muchos otros que pueden llamar igualmente la atención como son el número phi – más conocido como áureo – o el más desconocido número e.
Hay números que no puedes expresar como una fracción exacta. Estos son números irracionales, son fascinantes y desafiantes, rompen las reglas de la aritmética convencional. Desde el famoso número pi hasta la raíz cuadrada de dos, esos números tienen propiedades únicas que los hacen esenciales en las matemáticas y las ciencias.
Imagine que está resolviendo una ecuación, algo así como: “¿Qué número, al cuadrado, da -1?” Si responde “ninguno”, no está equivocado… en el mundo real. Pero si responde “i”, está entrando en un universo matemático paralelo: el de los números complejos.
El número de oro, también conocido como número áureo, razón dorada o divina proporción, es uno de los conceptos matemáticos más fascinantes y universales.
Uno de los conceptos esenciales de las matemáticas, es el concepto de número. La utilidad de los dígitos ha sido fundamental desde los orígenes de la civilización; eso se aprecia en diferentes contextos y usos, como determinar cantidades y expresar valores. Pero los números son mucho más que eso.
En el universo de las matemáticas, los números primos ocupan un lugar especial. Son, en esencia, los «átomos» del mundo numérico: elementos básicos a partir de los cuales se construyen todos los demás números.
En esta ocasión les presento un libro del año 1975 que, aunque fue escrito hace más de 40 años, lo disfruté mucho, su título es “De los números y su historia”, escrito por el bioquímico y divulgador científico Isaac Asimov