Carlos del Porto Blanco
En el lobby de la Sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba se exponen ocho cuadros relacionados con los caballos, constituyen la exposición “Al galope: Visiones del Caballo de Fuego». El porqué de la presencia de los equinos en esa sala es la Fiesta de la Primavera y el inicio del Nuevo Año Chino, marcado por la llegada del Año del Caballo de Fuego. La muestra fue inaugurada el 4 de febrero por el embajador de la República Popular China en Cuba, Hua Xin, y se presentará hasta el día 5 de marzo.
Tengo la impresión de que no hay ningún ser vivo tan hermoso como los caballos. John Galsworthy
El signo del caballo en la astrología china representa al triunfo y la victoria, similar al perro, también la fidelidad y la ternura. En el zodiaco occidental también se ha inspirado en este mamífero como el signo de Sagitario, según la mitología griega. El 17 de febrero de 2026, comenzó el Año del Caballo en el calendario chino, un signo asociado a la energía, la perseverancia que posee una profunda tradición cultural y mitológica en esa zona del mundo.
Cualquier referencia del caballo en la mitología tradicional china lleva al caballo dragón, una criatura con cabeza y garras de dragón, cuerpo con forma de caballo y cubierto de escamas, característica de esa criatura mitológica. Es un símbolo auspicioso, considerado como el espíritu del río Amarillo, y representa el espíritu vigoroso, además de la conducta, el ‘ethos’ del pueblo chino. La relación del caballo con el dragón es algo recurrente en la cultura tradicional china. Por ejemplo, existen muchas referencias que aunaron a esos dos animales: los caballos de más de 2.4 metros de altura se conocen tradicionalmente con el nombre de ‘dragón’ en la simbología militar china.
Para entender el concepto del “Año del Caballo” en la cultura china, hay que retrotraerse a la dinastía Zhou (1046 y 256 a. n. e.), fecha de la que tienen los primeros registros del caballo en textos antiguos. Aparecen, por ejemplo, en el “Libro de las canciones” se utilizó una frase que indicaba la importancia del caballo en la antigua sociedad china.
Durante la dinastía Han Oriental (del 206 a. n. e. al 220), el erudito Wang Chong mencionó a “Wu” como el año del caballo en su obra Lunheng, lo que confirma el uso de ese animal en el sistema Gan-Zhi, el ciclo sexagesimal chino. Excavaciones realizadas en la provincia de Hubei, en la región de Xiaogan, han proporcionado pruebas de que el Año del Caballo ya formaba parte de los Doce Signos del Zodíaco durante el período de Primaveras y Otoños .
La importancia del caballo en el imaginario chino se relaciona con la antigua Ruta del Té y los Caballos, una red de caminos de caravanas que recorrían las montañas de Sichuan, Yunnan y Tíbet, en el sudoeste de China, que funcionó como vector económico y cultural de la región desde tiempos de la dinastía Tang (siglo VI) hasta bien entrado el siglo XX.
El intercambio de té por caballos se originó en las dinastías Tang y Song. Durante mucho tiempo, el té por caballos fue la principal forma de comercio entre las llanuras centrales de China y sus zonas occidentales. Según la dinastía Han, cuando el budismo se introdujo por primera vez en China, los sutras fueron transportados por un caballo blanco. El primer templo budista de China, el Templo Bai Ma (Templo del Caballo Blanco), se construyó en memoria de ese diligente caballo blanco. Desde su fundación en el año 68 en Luoyang, el templo fue adquiriendo importancia a medida que el budismo se extendía por China y los países vecinos.
El caballo es conocido por su naturaleza enérgica y dinámica. Simboliza la vitalidad, la velocidad y la perseverancia. Se cree que las personas nacidas en este año poseen rasgos similares, como, por ejemplo, ser trabajadoras, cordiales y competentes. Sin embargo, aquellos que cumplan años en el Año del Caballo (1930, 1942, 1954, 1966, 1978, 1990, 2002 y 2014), deberán lidiar con un enemigo inesperado: el bnmìngnián, como se conoce al mal augurio que se achaca a quienes su horóscopo coincide con el celebrado año.
Uno de los ingredientes del “ajiaco” de la cultura cubana son las tradiciones provenientes de la gran nación asiática. No es extraño entonces que motivos de las tradiciones de ese país tengan su reflejo en la Isla. Tres artistas plásticos cubanos: José Miguel Pérez, Juan Arel y Josvany Martínez tomaron al caballo como motivo de sus creaciones.
En las palabras expresadas por el embajador chino se entrelazaron los augurios del nuevo ciclo lunar con un mensaje de solidaridad y continuidad en las relaciones bilaterales. “Quisiera dar a todos los presentes la más cordial bienvenida y el más sincero deseo de un próspero año nuevo”, comenzó, para después señalar: “La parte china expresa nuestro firme rechazo a la nueva escalada agresiva contra Cuba”. Un mensaje para que fuera oído por “alguien”. El embajador vinculó el simbolismo del año entrante con la resiliencia y el futuro compartido. Y agregó “En el nuevo año, estamos dispuestos a trabajar junto con el pueblo cubano para la construcción del futuro compartido entre China y Cuba y defender la libertad, la justicia y las naciones”.
Tania Cardo, presidenta del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, fue la encargada por la parte cubana para decir las palabras correspondientes, expresó “Nos reunimos hoy bajo un auspicio muy especial: el inicio de la Fiesta de la Primavera y el Nuevo Año Chino… El Caballo de Fuego representa la pasión, la energía indomable, la libertad y la creatividad en su estado más puro y transformador”.
Los asistentes a las representaciones de Danza Contemporánea de Cuba esta semana y del Ballet Nacional de Cuba, en la próxima pueden, antes de entrar a la Sala Avellaneda, disfrutar de las representaciones de ese hermoso animal que nos acompaña desde antaño.