Catorce mil niños cubanos fueron víctimas de la Operación Peter Pan, un plan de la CIA que engañó a cientos de familias con el único objetivo de denigrar a la recién triunfante Revolución.

El 26 de diciembre del 60 salieron los primeros 5 infantes con destino a Estados Unidos. Tal y como se hace hoy con las llamadas Fake News, Radio Swan había divulgado la falsedad de que el gobierno revolucionario promulgaría una ley que quitaría la Patria Potestad a los padres.

Después del infundio de aquella emisora pirata, ubicada en una isla hondureña del Caribe Occidental, la falsa legislación se introdujo y fue impresa clandestinamente en La Habana.

La CIA reclutó a Ramón y Leopoldina Grau, así como al cura estadounidense Bryan Walsh, para dirigir aquella maniobra en contubernio con la Iglesia católica, entonces enfrentada con la Revolución.

Manipulados por la subversión

Sin saberlo, varios cientos de familias fueron manipuladas en beneficio de la hostilidad de Estados Unidos contra Cuba, que tiene una raíz centenaria, pero engrosada en el último medio siglo.

Washington no puso reparos a la CIA para utilizar a miles de niños en función de sus fines subversivos. Esos menores, hoy adultos, quedaron marcados por la abrupta separación de sus padres y la llegada a un país desconocido, sin ni siquiera dominar el idioma.

Muchos al final se adaptaron a la nueva realidad e incluso prosperaron, otros buscaron el acercamiento a sus raíces, pero todos llevan una huella de tristeza que les dejó el desarraigo y la separación forzosa.

Sesenta y dos años después siguen siendo las víctimas, no del ruin Capitán Garfio, sino de las Fake News de un malvado Peter Pan.