La Habana, Cuba. – Si algo ha dejado este fin de semana, ha sido una infinita carga de amor por Cuba que llegó desde medio centenar de países.

La IV Conferencia La Nación y la emigración trajo de vuelta a casa a un contingente de cubanos comprometidos con la independencia nacional y por tanto con la defensa de la Patria. Por eso, un denominador común en las intervenciones fue la condena al bloqueo y la exigencia de que ese cerco debe cesar.

Y no podía ser de otra manera, porque la hostilidad de Estados Unidos ahoga a los cubanos de acá, pero también pone obstáculos a los que residen en otras latitudes y complica la relación no solo con el país, sino incluso con las familias.

Todos saben que acabar con el bloqueo será levantar el principal impedimento para el desarrollo nacional y automáticamente mejorar los lazos con la Patria.

Madurez política

La realización el fin de semana de la IV Conferencia La Nación y la emigración significó un acto de madurez política que reafirmó el enfoque de que no todos los cubanos asentados fuera del país son adversarios.

Y de eso habla muy alto el hecho de que haya ahora una relación más fluida y comprensiva y de que incluso se abran las puertas para que ayuden al desarrollo económico del país. Ya está instalado y encadenado con empresas nacionales, el primer negocio de producción de alimentos con capital de cubanos residentes en el exterior y ahora se negocian otros seis.

A la voluntad gubernamental se suma el interés de algunos compatriotas por ayudar a salir de la difícil situación actual, sabedores de que el futuro está en la fórmula del amor triunfante: Con todos y para el bien de todos.