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El cinco de septiembre próximo se cumplirán 69 años del épico levantamiento de Cienfuegos, por lo que les proponemos remontarnos a aquellos hechos y valorar su alcance histórico.

El asalto al Cuartel Moncada y el Desembarco del Granma ya habían marcado en el pueblo el ímpetu de rebeldía.

Era cada vez más manifiesto el descontento contra la dictadura de Fulgencio Batista, incluso dentro del propio andamiaje represivo del régimen, en particular de las fuerzas armadas y la marina de guerra, de cuyos sectores honestos se comenzó a apoyar las acciones del Movimiento Veintiséis de Julio.

Se decide un levantamiento en varias ciudades, pero por diferentes motivos se aplaza y el aviso no llega a Cienfuegos, territorio que SÍ se lanzó a la lucha contra la tiranía al llegar el cinco de septiembre de 1957.

Heroica batalla popular

Cuando Cienfuegos vio el alba el cinco de septiembre de 1957, ya era una ciudad en pie de guerra. Los oficiales y marinos del distrito, unidos a los combatientes clandestinos, tomaron la base naval de Cayo Loco.

La rebeldía se extendió y el territorio completo cayó en manos de los revolucionarios, respaldados por las masas populares.

Tuvieron lugar recios y heroicos combates, pero la superioridad de las fuerzas enemigas aplastó la sublevación, que tuvo como saldo centenares de muertos.

La épica contienda no constituyó un total fracaso, pues las acciones acentuaron la descomposición de la tiranía batistiana, sumó a la causa a hombres con verdadero sentido patriótico y, como afirmó Fidel: Sin duda, la sublevación de Cienfuegos… fue una batalla popular.