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La Habana, Cuba. -Resultaría ejemplar que todos los países del hemisferio se unieran para enfrentar fenómenos transnacionales como el narcotráfico, con métodos que se enfoquen hacia las causas y no solo a reprimir el mal con violencia.

Pero cuando el convite para ese combate está formulado por una potencia que desprecia el Derecho Internacional y ha proclamado que es dueña y señora de América Latina y el Caribe, las alianzas militares regionales, asustan.

En ello invitan a pensar las maniobras conocidas como CENTAM, que se realizan desde hace días en El Salvador con el protagonismo del Comando Sur de Estados Unidos y la participación de efectivos militares y de seguridad salvadoreños y estadounidenses además de Belice, Costa Rica, Guatemala, Honduras y República Dominicana.

Tales ejercicios no son nuevos, pero este año se realizan en un contexto regional caracterizado por la violación de las soberanías nacionales y la injerencia.

Malos augurios

Precedidos en esta ocasión por la conformación del denominado Escudo de las Américas, en el que se alinearon ejecutivos proclives al poder imperial y dejados seducir por el discurso de Washington de presunta lucha contra el terror y el narcotráfico, los ejercicios CENTAM Guardian 26 -igual que otras maniobras militares desarrolladas por el Pentágono en nuestra región-, parecen otra expresión del renovado esfuerzo de dominación continental desplegado por la Casa Blanca, con el guante de hierro de las armas.

Los acontecimientos que matizaron el aciago inicio del año para las Américas con el despliegue naval de Estados Unidos en el Caribe, el reposicionamiento del Comando Sur en la región y la agresión militar contra Venezuela, también advierten acerca de los malos augurios que maniobras como estas encierran.

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