La Habana, Cuba. – La presencia de 35 duplas en la boleta que marcarán los peruanos este domingo para escoger presidente, muestra una atomización de los liderazgos políticos luego de una década de inestabilidad en que el país ha tenido ocho mandatarios.
No se trata solo de la profusión de más candidaturas de lo habitual. La falta de figuras políticas convincentes que arrastren a mayorías ha sido expresada, además, por las encuestas.
Según los sondeos divulgados, mientras fue permitido, la aspirante mejor punteada era la ultraderechista Keiko Fujimori, con apenas poco más de un 18% de la intención de voto.
Detrás de ella aparecían Carlos Álvarez, un actor cómico de los años 90 y el también derechista Rafael López Aliaga, ambos en el entorno del 10% del favor popular. Ello indica la casi segura posibilidad de que la elección se defina en junio, en segunda ronda.
¿Congreso con poder?
Algunos consideran que la existencia de la vacancia presidencial, que permite al legislativo peruano remover a mandatarios sin juicio y solo si la mayoría del Congreso considera que el Jefe de Estado se halla incapacitado para gobernar, o violó las normas, ha sido la responsable de la continua deposición y juramentación de presidentes sin que medien elecciones.
Luego de que un mandatario es suspendido lo sustituye el vice; pero si este también es cesanteado asume el titular del Parlamento; y si este es sacado del poder, como ha ocurrido, se vota entre los legisladores.
Todo indica que ha habido un mal uso de la vacancia para satisfacer determinadas tiendas políticas, o para sacar de en medio a quienes han pretendido un camino progresista, como ocurrió al maestro campesino Pedro Castillo, todavía injustamente preso.
Veremos cuánto influye la desconfianza mostrada por las encuestas.