La Habana, Cuba. – Es para mí un privilegio que, además de un extraordinario revolucionario, sea un hermano dijo Fidel de Raúl. Hermanos de sangre, sí, pero sobre todo hermanos de ideales.
Fidel confiaba en Raúl porque también sabía que jamás negociaría los principios, siempre en defensa de la Revolución. Yo creo que Raúl es un hombre de cualidades excepcionales, expresó en una ocasión el Comandante en Jefe, quien resaltó que el General de Ejército desde el primer momento fue muy serio, muy responsable, muy consagrado, muy comprometido, muy valiente, y también elogió su mente ágil, rápida, su espíritu revolucionario.
Raúl es un compañero que tiene sus criterios, sus opiniones, su carácter y su forma de ser, y, por cierto, es un individuo muy diferente de ese Raúl que ha querido pintar la propaganda enemiga, aseguró el líder histórico de la Revolución Cubana.
Un mambí con el pie en el estribo
Sobre las cualidades del General de Ejército, Fidel enfatizó: Todo el que llega a conocerlo y a intimar con él se da cuenta de su humanismo, de su gran calidad y de sus sentimientos; se sorprenden de un Raúl que le han pintado belicoso, agresivo, duro, cuando ven los sentimientos de amistad, de cariño y afecto que es capaz de tener por la gente. Y agregó el Comandante en Jefe, que Raúl «ha sido un gran formador y un gran educador, porque creo que el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias ha sido la mejor escuela de formación de cuadros que nosotros hemos tenido, con mucho rigor siempre y con mucha exigencia.
Como afirmó Fidel, es una suerte contar con Raúl, ejemplo de lealtad, firmeza, dignidad y temple, con elevado sentido del deber y del momento histórico, siempre con el pie en el estribo para defender a la Patria, y la Revolución.