Compartir

Carlos del Porto Blanco

Imagine por un instante una llamada telefónica en la década de 1980 con la tecnología 1G (primera generación de móviles): aparatosos teléfonos, voz analógica y una calidad de sonido que hoy se consideraría, como mínimo, pintoresca. Cuatro décadas después, el salto es abismal. Se ha pasado de esa simple voz analógica a la era de la inteligencia artificial y el Internet de las Cosas (IoT) con el 5G, una red que aún hoy se está desplegándo y revelando todo su potencial. Pero la máquina de la innovación no se detiene. Incluso mientras ser exploran los límites del 5G, los cimientos de su sucesor, la sexta generación de comunicaciones móviles, la 6G, ya se trabaja en laboratorios y centros de investigación de una parte el mundo. Se prevé que proporcione velocidades de transmisión significativamente superiores a las actuales, se estima que alcance más de 100 gigabits por segundo. Su despliegue comercial se espera para la década de 2030.

¿Por qué esta magnífica tecnología científica, que ahorra trabajo y nos hace la vida más fácil nos aporta tan poca felicidad? La respuesta es esta, simplemente: porque aún no hemos aprendido a usarla con tino. Albert Einstein

Se espera que las redes 6G integren capacidades avanzadas de computación y comunicación con un enfoque en la inteligencia artificial para la gestión de red, optimización de protocolos y diseño de arquitecturas. También se anticipa un mayor énfasis en privacidad, seguridad y eficiencia energética. Algunas publicaciones estiman que las comunicaciones móviles centradas en el ser humano continuarán siendo el eje principal del desarrollo 6G. Este estándar de red está orientado a proporcionar mayor escalabilidad, aprovechamiento dinámico del espectro y compatibilidad con múltiples tipos de conexión.

Aunque aún no se han definido oficialmente las bandas de frecuencia para la 6G, se considera que el rango comprendido entre los 100 gigahercios y los 3 terahercios ofrece un potencial significativo, debido a la disponibilidad de espectro no utilizado. Entre los principales desafíos tecnológicos se encuentran la eficiencia energética y la gestión térmica de los dispositivos operativos en estas frecuencias elevadas, así como la necesidad de nuevos materiales y diseños para transceptores y antenas.

El desarrollo de la 6G.

El camino hacia la 6G no es una carrera de velocidad, sino una maratón de fondo. Como se subrayó en la «2025 6G Development Conference» celebrada en Pekín, «el desarrollo de 6G no es un proceso que se logre de una vez». Es una construcción gradual sobre los cimientos del 5G Avanzado (5G-Advanced). La estandarización, un proceso crítico para garantizar que los dispositivos y redes de diferentes fabricantes puedan hablar el mismo idioma, ya ha comenzado.

El organismo internacional 3GPP (Third Generation Partnership Project), que define los estándares de la telefonía móvil, inició en 2025 los proyectos de investigación para la 6G, abarcando la arquitectura de red, la interfaz aérea y la seguridad. Según algunos datos, el estudio de los requisitos para los servicios 6G ya estaba completado en un 77%. El primer estándar formal de 6G, conocido como Release 21 (R21), tiene su hoja de ruta prevista para definirse en junio de 2026, con el inicio de los trabajos sustantivos en marzo de 2027.

Paralelamente, las grandes potencias tecnológicas están en una fase de experimentación avanzada. China, por ejemplo, completó en 2025 la segunda fase de su prueba de tecnología 6G, desarrollando prototipos para escenarios y objetivos de rendimiento específicos. La Unión Europea impulsa proyectos como el AMAZING-6G, que planea probar 14 casos de uso pioneros en sectores como sanidad, seguridad pública, energía y transporte a través de ensayos a gran escala. Todos los caminos, sin embargo, convergen en una fecha estimada para el despliegue comercial: el año 2030.

Diversos países y entidades privadas han iniciado actividades de investigación y desarrollo en torno a la 6G. Empresas como Nokia, Samsung, Huawei, LG, y organizaciones gubernamentales de Corea del Sur, Japón, China, Estados Unidos y la Unión Europea han mostrado interés en su evolución tecnológica. En 2020, el Reino Unido inauguró el 6GBE, en la Universidad de Surrey, centrado en el estudio de tecnologías avanzadas de telecomunicaciones. En paralelo, China lanzó un satélite experimental para la investigación de nuevas bandas de espectro asociadas a 6G.

En ese año, la Comisión Europea puso en marcha el proyecto Hexa-X, coordinado por Nokia, para fomentar la investigación en redes móviles de sexta generación. Por su parte, la Universitat Politècnica de València y Huawei establecieron una unidad conjunta para desarrollar tecnologías relacionadas. También en 2020, empresas tecnológicas como Google y Apple se incorporaron a la Next G Alliance, una iniciativa estadounidense centrada en la planificación de la futura infraestructura 6G.

En 2021, investigadores de LG y del instituto alemán Fraunhofer lograron transmitir señales 6G a una distancia de 100 metros utilizando frecuencias en el espectro de terahercios. Ese mismo año, Samsung anunció su estrategia para la 6G, incluyendo el uso de frecuencias de hasta 1 THz.

Durante 2022, el Instituto Nacional de Tecnología de la Información y las Comunicaciones de Japón informó sobre la transmisión de datos a una velocidad de 1 petabit por segundo mediante una fibra óptica multinúcleo de revestimiento estándar. En 2023, SK Telecom presentó un informe con directrices para la estandarización de la 6G, y LG logró una transmisión de datos a una distancia de 500 metros utilizando frecuencias THz.

En 2024, China Mobile lanzó un satélite de pruebas para tecnologías relacionadas con la 6G. Ese mismo año, durante el Mobile World Congress, Ericsson presentó un prototipo de teléfono móvil compatible con 6G. En abril, el Grupo de Coordinación de Proyectos del 3GPP dio a conocer el logotipo oficial de esta tecnología.

En mayo de 2024, un consorcio de empresas japonesas —entre las que se encuentran DOCOMO, NTT, NEC y Fujitsu— presentó un dispositivo capaz de transmitir datos a 100 Gbps a una distancia de 100 metros. En julio, China anunció la construcción de una red experimental 6G basada en infraestructuras existentes de 4G y 5G. En octubre del mismo año, se informó de pruebas que alcanzaron velocidades de hasta 938 Gbps.

Para marzo de 2025, la Universidad Carlos III de Madrid lideró el proyecto europeo MultiX Perceived 6G-RAN, enfocado en redes 6G con sensores inteligentes y algoritmos de inteligencia artificial aplicados a sectores como la salud y la industria. En paralelo, la Universidad de Cantabria inició un proyecto con objetivos similares, centrado en la adaptación dinámica de estaciones base mediante tecnologías de percepción y análisis de entorno.

En mayo de 2025, la organización estadounidense Next G Alliance abordó el desarrollo de estándares para 6G en sectores verticales como la agricultura, la gestión pública y la seguridad. Ese mismo mes, el Instituto Indio de Tecnología de Hyderabad, en colaboración con la empresa japonesa SSIC y la firma WiSig Networks, llevó a cabo pruebas de tecnologías inalámbricas 6G utilizando plataformas de radio definida por software.

En junio de 2025, China presentó un sistema de guerra electrónica basado en tecnología 6G, diseñado para interceptar señales y generar blancos falsos mediante una arquitectura fotónica, operando en bandas de frecuencia superiores a los 12 GHz.

En agosto de 2025, científicos de la Universidad de Pekín y de la City University de Hong Kong fabricaron el primer chip universal de sexta generación, capaz de comunicarse en todas las frecuencias, en cualquier dispositivo, en cualquier parte. En septiembre de 2025, el CEO de Qualcomm, Cristiano Amón, confirmó en la Snapdragon Summit que los primeros smartphones con 6G llegarían en 2028. En diciembre de 2025, Cataluña lanzó el primer satélite 6G en órbita baja de Europa para acelerar su desarrollo en el continente.

En enero de 2026, Samsung dio a conocer que había sido la primera empresa en el mundo en realizar una llamada comercial en una red. El 21 de enero de 2026, se informó que China había lanzado la segunda fase de pruebas del 6G. La etapa se orientó a ensayar redes completas de sistemas 6G y avanzar en la fabricación de equipos precomerciales, además de probar productos clave diseñados para esa tecnología. Incluyendo la creación de prototipos que puedan demostrar el desempeño de soluciones en escenarios reales o cercanos a uso comercial.

En marzo de 2026 Qualcomm anunció sus nuevas soluciones para avanzar en la conectividad 6G. En concreto, el lanzamiento del módem Qualcomm X105, que introduce una nueva arquitectura para el 5G avanzado que impulsa la inteligencia artificial. La hoja de ruta planificada es la de poner la infraestructura en marcha en 2029.

¿Qué es la 6G y por qué no es «una 5G más rápida»?

Para entender la magnitud del cambio, se debe recordar la evolución de las generaciones móviles. Cada una marcó una era: la 1G trajo la voz análoga; la 2G, la voz digital y los mensajes de texto; la 3G, una internet móvil incipiente; la 4G, el streaming de vídeo y la economía de las aplicaciones; y la 5G, la puerta de entrada al IoT industrial y los vehículos autónomos gracias a su baja latencia. La 6G, sin embargo, promete ser algo más que un incremento de velocidad.Se espera que sea un cambio de paradigma tan profundo como el paso del teléfono de disco al smartphone.

El consenso entre expertos apunta a que la 6G será la primera red «nativa de Inteligencia Artificial». Eso significa que esta tecnología no será una capa superpuesta, sino la arquitecta y gestora de la propia red. Será un sistema nervioso digital capaz de autooptimizarse, aprender de los patrones de tráfico y tomar decisiones en fracciones de segundo. Las cifras que se manejan son difíciles de asimilar: se espera que la 6G alcance velocidades de 100 Gigabit por segundo (Gbps) a un Terabit por segundo (Tbps), es decir, hasta 100 veces más rápido que el 5G, y reduzca la latencia (el tiempo de respuesta) a menos de un milisegundo, lo que en la práctica es instantáneo. Para lograr esas hazañas, la 6G explora el uso de frecuencias del espectro de terahercios (THz), un territorio inexplorado que puede transportar ingentes cantidades de datos, aunque con el desafío de su corto alcance y sensibilidad a obstáculos.

Más Allá del Móvil: Utilidades que Desdibujan la Ficción

¿Para qué se necesita tanta velocidad y capacidad de respuesta? La respuesta es multifacética. La 6G no solo hará que las descargas sean instantáneas, sino que habilitará aplicaciones que hoy parecen ciencia ficción.

 

  • Comunicación holográfica: Olvide las videollamadas. Con la 6G, se podría tener reuniones con hologramas en 3D a tamaño real, interactuando como si la otra persona estuviera físicamente en la sala. Eso transformaría sectores como la educación, el diseño colaborativo y el entretenimiento.
  • Gemelos digitales (Digital Twins): Se trata de réplicas virtuales exactas de sistemas físicos, como una fábrica, un puente o incluso una ciudad entera. Con la 6G, esos gemelos podrán actualizarse en tiempo real con datos de millones de sensores, permitiendo simular crisis, optimizar el tráfico o predecir fallos estructurales con una precisión sin precedentes.
  • Cirugía remota y atención sanitaria avanzada: La latencia cercana a cero hará posible que un especialista realice una operación quirúrgica a miles de kilómetros de distancia con la ayuda de robots de precisión, sin ningún retardo apreciable. Los dispositivos para llevar encima (wearables) de salud monitorizarán constantemente signos vitales y podrán alertar a los servicios de emergencia antes de que el paciente sea consciente del problema.
  • Movilidad autónoma y ciudades inteligentes: Los vehículos autónomos podrán comunicarse entre sí y con la infraestructura urbana (semáforos, señales) en tiempo real, eliminando prácticamente los accidentes y optimizando el flujo del tráfico.
  • Redes de sensores y «espaciales»: Un concepto interesante es el de «Spatial Intelligence» o inteligencia espacial. Tecnologías como «Integrated Sensing and Communication» (ISAC), que permitiría que las propias antenas de 6G actúen como sensores de radar. Podrán detectar la posición de objetos, monitorizar el ambiente o gestionar el espacio aéreo de drones sin necesidad de cámaras ni sensores adicionales, convirtiendo cada estación base en un pilar de información digital.

 

Principales Actores y el Pulso por el Estándar Global

La carrera por la 6G es un tablero geopolítico y comercial de primer orden. Las principales potencias y corporaciones compiten por influir en el estándar global y asegurar una posición de liderazgo en patentes esenciales.

Según el Ericsson Mobility Report de noviembre de 2025, los líderes indiscutibles en la investigación y desarrollo de 6G son Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, China, India y algunos países del Consejo de Cooperación del Golfo. Las grandes empresas tecnológicas están posicionando sus piezas:

  • China, a través del grupo de trabajo IMT-2030 (6G), ha acumulado más de 300 tecnologías clave patentadas y ostenta aproximadamente el 40.3% de las solicitudes de patentes 6G a nivel mundial, la cifra más alta. Gigantes como Huawei están invirtiendo fuertemente en soluciones de conectividad impulsadas por IA.
  • Europa coordina sus esfuerzos a través de iniciativas como el proyecto Hexa-X, liderado por Nokia, que explora casos de uso y establece las bases técnicas. Ericsson (Suecia), por su parte, se enfoca en el desarrollo de redes autogestionadas por IA.
  • Corea del Sur, con Samsung a la cabeza, realiza pruebas pioneras con el espectro de terahercios (THz) para superar uno de los mayores retos técnicos de la nueva generación.
  • Estados Unidos alberga la Next G Alliance, una iniciativa de la industria para fortalecer el liderazgo norteamericano en 6G.
  • Finlandia: La Universidad de Oulu alberga el programa 6G Flagship, uno de los proyectos de investigación más grandes y antiguos del mundo en este campo, iniciado en 2018. Finlandia busca posicionar su ecosistema como el arquitecto de los estándares éticos y técnicos (Universidad de Oulu, 2023).

El camino hacia un estándar único, sin embargo, no está exento de tensiones. Como advierte el académico chino Wu Hequan, «la estandarización de 6G está llena de más incertidumbres», debido a las diferentes visiones sobre la arquitectura de red y, sobre todo, sobre cómo integrar la IA de manera efectiva.

Reservas y Desafíos en el Horizonte

A pesar del optimismo, el camino hacia la 6G está plagado de desafíos significativos que podrían ralentizar su adopción o redefinir sus contornos.

  1. El Desafío Tecnológico y Energético: Las frecuencias de terahercios, si bien prometen un ancho de banda inmenso, tienen un alcance muy limitado y son fácilmente bloqueadas por la lluvia o las paredes. Eso exigirá un despliegue masivo de pequeñas celdas (antenas), lo que dispararía el costo de infraestructura y el consumo energético. La sostenibilidad es una gran preocupación: el consumo de energía de las estaciones base 5G y 6G, la creciente cantidad de residuos electrónicos y la basura espacial de los satélites son problemas que la industria deberá abordar de forma urgente.
  2. La Caja Negra de la IA: La naturaleza «nativa de IA» de la red es un arma de doble filo. Si bien la IA optimizaría la red, a menudo se carece de una comprensión profunda de cómo los modelos de IA toman sus decisiones internamente (el llamado problema de la «caja negra»). No hay garantías absolutas sobre la fiabilidad de sus resultados, y si se entrenan con datos sesgados, se pueden producir decisiones erróneas o discriminatorias.
  3. La Barrera Económica: El costo de actualizar la infraestructura de red cada década supone una pesada carga financiera para los operadores. Existe el riesgo real de que esa brecha económica amplíe la división digital, dejando a regiones en desarrollo aún más rezagadas.
  4. Seguridad y Privacidad: Un sistema hiperconectado y con miles de millones de dispositivos, gestionado por IA, multiplica la superficie de ataque para los ciberdelincuentes. La seguridad deberá ser un pilar fundamental desde el diseño, no un parche posterior.
  5. Salud Pública: Como ocurrió con la 5G, existen preocupaciones públicas sobre la radiación. Es importante señalar, con base en la evidencia actual de la Organización Mundial de la Salud, que las frecuencias no ionizantes utilizadas en telecomunicaciones no tienen energía suficiente para dañar el ADN. Sin embargo, el uso de frecuencias de terahercios es un territorio menos explorado en términos de exposición a largo plazo, lo que requiere estudios continuos y transparentes para mantener la confianza pública.

La 6G es mucho más que una nueva generación de móviles. Representa la columna vertebral digital de la próxima década, una infraestructura crítica que fusionará el mundo físico con el virtual de una manera que apenas hoy se empieza a imaginar. Desde fábricas inteligentes que se optimizan a sí mismas hasta diagnósticos médicos en tiempo real desde cualquier lugar del planeta, su potencial para transformar la economía y la sociedad es inmenso.

Sin embargo, como he tratado de mostrar, el camino está lleno de retos técnicos, económicos y geopolíticos. La lección principal, repetida una y otra vez por los expertos, es que no habrá un «big bang» de la 6G. Su llegada será un proceso gradual, una evolución sobre el 5G, marcada por la estandarización, la experimentación y un debate global sobre cómo se quiere que sea el futuro hiperconectado. La ventana para comprender y moldear esta tecnología se abre ahora. El reloj marca las 00:00 de una nueva era digital, despiértese temprano.

Aunque aún en Cuba no poseemos la 5G, ya está cerquita la Sexta, hay que ponerse las pilas.

Referencias

Etiquetas: - - -