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Los vínculos productivos entre la Empresa Cárnica Granma y el campesino bayamés Humberto Labrada Pérez, son vigorosos en experiencias y resultados. “Y aportan a los intereses estatales y privados”, reconoce el médico veterinario Roger Fernández Bodaño, director general de esa entidad, nombrada comercialmente Valle Rojo.

Indica que la historia de contratos eficientes y adecuados intercambios financieros y logísticos les ha llevado a producir, con rentabilidad compartida, leche vacuna y carne de cerdo.

Ahora inician un ciclo combinado en el desarrollo avícola para la obtención y ventas de huevos.

Según Labrada Pérez, la combinación de saberes y utilería técnica, la disponibilidad de dinero y el ímpetu por producir mucho y bien, conducen estos propósitos unitarios entre un ganadero y una Empresa socialista cubana. Nuestra labor conjunta es referencial, acotan directivos estatales.

Vencer lo crítico

El recuerdo del operario Ángel Guerra le lleva a épocas en que las máquinas de la Industria cárnica de Bayamo no cesaban.

Decenas de reses y centenares de cerdos se sacrificaban en una jornada y se conformaban elevados volúmenes de embutidos, picadillos y carnes al corte.

Hoy no es así, reconoce Roger Fernández, el principal directivo. Señala que apuestan por mantener la fuerza de trabajo calificada y la prosperidad empresarial. “Pero para ello apelamos a la legalidad en la apertura que el país fomenta”, dice.

Subraya que en la relación contractual estado-campesino, la empresa financia las aves y todo el alimento. El emprendedor bayamés, la infraestructura general, que va desde electricidad y vacunas hasta el manejo integral de la masa.

Dada su experiencia productiva, Humberto Labrada asegura que para el próximo verano en su finca comenzarán a recolectarse miles de huevos diariamente.

Finca Bella Aurora

A tres kilómetros de la ciudad de Bayamo, se halla la finca Bella Aurora. Hasta allí, llegaron especialistas de la entidad Cárnicos Valle Rojo. ¿el motivo? Producir huevos de gallina en encadenamiento mutuamente ventajoso.

Porque estos son tiempos de complementariedad productiva e integración financiera, aduce el campesino Humberto Labrada. Sucede que sus respectivas gestiones se han visto disminuidas.

A la entidad estatal no le llegan las habituales materias primas por falta de dinero. Al campesino, los precios de los recursos para producir le resultan elevados. Unirse es la fórmula.

Beneficiarán el consumo social, las ferias comunitarias y la venta en divisas en plataformas digitales de la Industria Alimentaria cubana. Servirá para reaprovisionarnos, elevar el salario de los trabajadores y contribuir con precios más asequibles, enfatizan los productores.