La Habana, Cuba. – Dos acontecimientos en la semana que recién concluyó, muestran el crecido respaldo que acompaña a nuestro país en su lucha contra la política de Estados Unidos.
Se trata de una batalla que se libra en la arena política aunque constituya una agresión en los ámbitos económico, comercial y financiero, y que tiene su mayor repercusión en el daño humano que ocasiona.
Uno de esos pronunciamientos lo formuló la Relatora especial de Derechos Humanos de la ONU, cuyo Consejo tiene sede en Ginebra y que, por primera vez y luego de su visita a Cuba, certificó la negativa repercusión de esa política criminal tiene sobre nuestro pueblo.
El hecho de que reconocimiento y condena provinieran de la máxima entidad que vela por el respeto a los derechos humanos, exhibe a Estados Unidos como un franco violador de esos postulados, que deben garantizar la integridad y la vida, y de los cuales Washington se dice abanderado.
El valor de la denuncia
El otro pronunciamiento contra la agresión a Cuba fue el del Grupo BRICS, que este fin de semana celebró su XVIII Cumbre. Como el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, los BRICS se proyectaron, de manera inédita en sus foros, contra el asedio.
Si en el caso del Consejo, la Relatora cumplió su deber al narrar las difíciles condiciones que observó durante su recorrido por la Isla como resultado del bloqueo, el cuestionamiento por parte de los BRICS resulta una actitud consecuente con la propia existencia del grupo, varios de cuyos 11 miembros padecen las medidas coercitivas unilaterales cuya derogación demandó.
Ninguna de esas declaraciones obliga a Estados Unidos a cumplirlas, como ocurre con la votación anual de la Asamblea General de la ONU.
Pero la denuncia es un arma política que nos reivindica, con la fuerza de la verdad y el acompañamiento en el Yo acuso.