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Por Oscar Ferrer

Este 17 de septiembre se cumplió otro aniversario del nacimiento en La Habana, en 1861, del escritor, periodista, crítico de arte y patriota cubano Manuel de la Cruz Fernández, quien a los 14 años ya había leído toda la obra del pensador y creador José Antonio Saco, uno de los fundadores de la nacionalidad cubana.

Con esas y otras lecturas aprendió a rechazar el anexionismo, aunque las ideas conservadoras de Saco hicieron que se inclinara temporalmente por el reformismo.

Tras el fin de la guerra del 68 lo atrajo la propaganda del Partido Liberal, y llegó a considerar a los insurrectos “ilusos admirables”, pero luego conoció a muchos de los revolucionarios sobrevivientes de la Guerra de los 10 años y se sumó a la causa libertadora.

Tras un viaje a España, Manuel de la Cruz entendió que de Madrid no se podía esperar nada aceptable.

Mambí de las letras

En las revistas cubanas de la época, Manuel de la Cruz tuvo una fecunda labor crítica y de defensa de los valores cubanos.

En 1890 publicó Episodios de la Revolución Cubana, compendio que rindió homenaje a los héroes del 68 y que fue elogiado por José Martí, quien dijo que al leer esa obra “¡Hay veces en que se desea besar el libro!”.

El Apóstol lo invitó a participar en los preparativos de la guerra del 95 y el escritor viajó por Oriente, donde aunó voluntades.

En Nueva York se relacionó más con Martí, escribió en el periódico Patria y prestó su apoyo al Partido Revolucionario Cubano. Mediante la literatura y la crítica, Manuel de la Cruz hizo propaganda sobre la Guerra de los 10 Años y para la contienda independentista ya entonces cercana, por ello Raúl Roa, muchos años después, lo llamó “mambí de las letras”.