Compartir

Washington, EE.UU. – El Partido Republicano perdió el control del Congreso  de Estados Unidos durante las elecciones de medio término celebradas el 3 de noviembre, logrando el Partido Demócrata una victoria que revirtió cuatro años en minoría.

Pese a la fuerte división que persistirá en el Capitolio, los demócratas en mayoría podrían frenar la agenda legislativa del presidente Donald Trump en los dos años que le restarían en el cargo e incluso tratar de revocarlo del cargo.

Aún sin resultados definitivos -porque se siguen contando votos en algunos Estados-, los demócratas ya aseguraron 54 senadores, 236 representantes, mientras 27 estados serán encabezados por gobernadores demócratas, un escenario muy complejo para Trump.

Con estos resultados crecen las expectativas en cuanto temas que van desde la aplicación de leyes de inmigración y el gasto público, hasta los aranceles globales impuestos por Trump y la guerra en Irán, que cuenta con gran rechazo popular.

Para el mandatario republicano no es un secreto que un Capitolio bajo control demócrata podrá impulsar una serie de investigaciones sobre él y su círculo íntimo, incluyendo retomar el análisis del escándalo del fallecido empresario y delincuente sexual Jeffrey Epstein.