La Habana, Cuba. El 26 de febrero de 1962, Cuba asistió a una de las más humanitarias obras de la Revolución: nacieron las tradicionales campañas de vacunación contra la Poliomielitis.

Equipos médicos integrados por una veintena de personas y dirigidos por galenos o enfermeras, laboraban desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde, apoyados por las organizaciones de masa.

Desde el primer día, millares de infantes fueron vacunados con caramelos o cucharaditas, según la edad, en una campaña que se propuso inmunizar a más de dos millones de niños menores de 15 años, el 35 por ciento de la población del país.

En 1995, Cuba recibió la Certificación de Erradicación de la Poliomielitis por la Organización Panamericana de la Salud y fue el primer país latinoamericano en alcanzar esa victoria.                                      

La Polio en Cuba

Los registros asientan que el primer brote de poliomielitis en Cuba data de mil novecientos seis en una comunidad norteamericana ubicada en la antigua Isla de Pinos, hoy de la Juventud.

Con carácter de epidemia, la primera se dio en la otrora provincia de Las Villas en 1909; a partir de 1934 se presentaron cada cuatro o cinco años, dejando altos índices de morbilidad, mortalidad y secuelas de invalidez.

En el artículo La poliomielitis y su eliminación en Cuba: una visión histórica, el Doctor en Ciencias de la Salud Enrique Beldarraín, sostiene que entre 1957 y hasta el 61, la enfermedad tuvo carácter endemo-epidémico.

Los programas de inmunización en Cuba han logrado la desaparición o casi erradicación de males como la difteria, meningitis tuberculosa, tosferina y tétanos.