La Habana, 5 jun (ACN) Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, intervino hoy en el acto de conmemoración por el 95 cumpleaños del General de Ejército Raúl Castro Ruz y el Aniversario 65 de la creación del Ministerio del Interior, en el Teatro Karl Marx, el 5 de junio de 2026, “Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”.
Por su importancia, la Agencia Cubana de Noticias transmite de manera íntegra el discurso del Jefe de Estado cubano.
Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana;
Queridos combatientes del Ministerio del Interior;
Compañeras y compañeros:
Dos aniversarios de gran relevancia para la nación nos convocan hoy precisamente en el Día Nacional de la Defensa: el reciente cumpleaños 95 del querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana, y el Aniversario 65 de la fundación de nuestro glorioso y heroico Ministerio del Interior (Aplausos).
En nombre del Partido, el Gobierno, las organizaciones de masas y sociales, en nombre del pueblo de Cuba: ¡Muchas felicidades! (Aplausos.)
Lo que celebramos no es una mera coincidencia de fechas en el calendario revolucionario. Es también el vínculo estrecho entre una obra y un líder.
En el recuento que nos impone la historia, la fundación del Ministerio del Interior el 6 de junio de 1961 tiene sus raíces en estructuras organizativas creadas durante la lucha guerrillera, particularmente el Cuerpo de Servicio Secreto del Estado Mayor del Ejército Revolucionario 26 de Julio en los territorios liberados por el Segundo Frente Oriental Frank País. Y la orden para la creación de ese cuerpo rebelde fue firmada por el entonces Comandante y Jefe del Segundo Frente, Raúl Castro Ruz.
El documento, accesible hoy entre los cientos de valiosos documentos que atesoran sus Obras Escogidas, nos devela la preclara visión del joven Comandante de aquel frente guerrillero quien, con apenas 27 años, entiende la importancia de contar con una estructura que le permitiera conocer y enfrentar –y leo su orden textualmente– “todo aquello que pueda afectar, comprometer o poner en peligro la seguridad de nuestras fuerzas rebeldes”.
Esa temprana concepción de alerta defensiva, de jamás bajar la guardia, de estudiar, prever y diseñar enfrentamientos a los planes del enemigo, adelantándonos a ellos con determinación y astucia, así como el profundo sentido de compartimentación, lo han acompañado a él durante toda su vida revolucionaria, en función de un objetivo y deber primordial: proteger y defender al pueblo de riesgos y amenazas, ¡defender la Revolución!
genocidio contra el pueblo de Cuba, sus ejecutores mienten descaradamente al mundo negando sus crímenes.
Mienten con tal desfachatez, que ni siquiera son capaces de justificar o convencer de sus mentiras a los representantes de esa nación ante el Congreso federal, donde por estos días se ha hecho visible el carácter falaz, inmoral, corrupto de la camarilla gobernante implicada en el despojo de recursos financieros y bienes de otras naciones e incluso de sus propios contribuyentes. No teniendo explicaciones o respuestas convincentes que dar a sus legisladores, pretenden distraer la atención de todos con acusaciones contra Cuba.
Sobre los dirigentes cubanos y sus familiares se destilan toneladas de odio y mentiras. Se calumnia y se amenaza siguiendo los pasos de la vieja escuela nazi y los manuales de guerra híbrida de la era de Internet: confundir, distorsionar la realidad, desprestigiar, estigmatizar, desorientar al pueblo y a la opinión pública mundial para justificar sus injustificables guerras de rapiña.
Hacen creer que su guerra es solo contra algunas personas, lo han hecho tantas veces ya que no engañan a nadie. De Haití a Venezuela, pasando por cientos de aventuras injerencistas en todo el mundo –y recordemos Irak, Afganistán, Libia–, durante los últimos dos siglos del imperio norteamericano, todo lo que vemos es un prólogo cargado de mentiras y un epílogo de destrucción y muerte.
Con mentiras iniciaron una guerra contra Irán, alegando que estaba a punto de fabricar armas nucleares, sin una sola prueba, a pesar de que los organismos internacionales encargados descartaron esa posibilidad.
Y con más mentiras se pretende construir un pretexto para una agresión militar a Cuba, sobre la base del ridículo y patético relato de que este pequeño archipiélago, bloqueado y empobrecido a golpe de medidas coercitivas unilaterales, es una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos.
Es así como actúa el imperio: no solo destruye, sino que además construye el relato para que la destrucción parezca merecida o inevitable. Con tal propósito difunden las imágenes imprecisas de unas bases chinas o rusas que no existen en Cuba. Esto nos confirma la fabricación desesperada de planes para atacarnos.
La mayor crueldad del bloqueo es su permanencia prolongada en el tiempo. Y la mayor ofensa a Cuba que lo sufre y al mundo que lo rechaza es el cínico intento de imponer una narrativa inversa: la del Estado fallido como culpable.
Tan perverso es el propósito de desestabilizar al país mediante la asfixia económica como su falso relato acompañante, que invierte la causa de los problemas para invisibilizar a los verdaderos culpables.
No cerramos los ojos ante nuestras propias insuficiencias, pero nunca podrá funcionar con normalidad un Estado al que se le niega o dificulta la posibilidad de importar alimentos, medicinas, combustible y repuestos, al bloquear sus finanzas internacionales e impedirle acceder a créditos o comerciar libremente, amenazando a terceros.
Esos obstáculos y dificultades se transforman en largos e insoportables apagones, en desabastecimiento de medicinas, alimentos y otros insumos, bajos niveles de producción, crisis profunda en la transportación de pasajeros dentro y fuera del país, caída del turismo, elevada migración, y el coro imperial con sus voceros locales culpando al supuesto “Estado fallido” y, por extensión, al socialismo de todo lo que funciona mal o no funciona. ¡Qué hipócrita la posición!
¡Lo que el imperio llama Estado fallido es, en realidad, un Estado agredido y negado a rendirse! (Aplausos.)
La realidad, cada vez más inobjetable, es que el Gobierno de los Estados Unidos realiza todos los esfuerzos posibles por conducir al país hacia un escenario de crisis, de colapso, mediante desajustes económicos, carencias materiales y privaciones de las necesidades más básicas del pueblo en su vida cotidiana.
Es un castigo colectivo que busca doblegar y poner de rodillas a toda una nación que, pese a los difíciles momentos que vive, no renuncia a su independencia ni cede ante las pretensiones de convertir a Cuba en un Estado tutelado por ellos.
Esa es la verdad incómoda: ¡Cuba no se rinde! ¡Cuba insiste y resiste! ¡Y esa insistencia es intolerable para el imperio! (Aplausos.)
Cuba quiere la paz. Cuba no provoca, no agrede ni desafía. Seguimos apostando por un clima de entendimiento con Estados Unidos sobre la base del respeto mutuo, a pesar de nuestras diferencias, como se demostró que sí es posible.
Ahora bien, ¡si la patria es atacada, responderemos en legítima defensa! (Aplausos.) Y si intentan entrar, que no quepan dudas: ¡Habrá combate decidido y firme! (Aplausos.)
Queridos compatriotas:
Por estos días se cumplen 65 años de una operación impulsada por la CIA que se proponía asesinar a Raúl en Santiago de Cuba y, al mismo tiempo, autoinfligirse un ataque a la base naval de Guantánamo, apoyados en sus bandas contrarrevolucionarias internas, para justificar una agresión militar a Cuba.
El desmantelamiento de aquella operación, denominada como “Patty” por la CIA, vendría a ser una de las primeras grandes victorias del recién creado Ministerio del Interior, que a los pocos días de fundado implementó un efectivo contraplán conocido como “Candela”, que permitió con su triunfo preservar la vida de Raúl y desenmascarar públicamente las macabras intenciones.
Hoy, cuando se reinventan esos viejos métodos contra la Revolución y su líder, ¡nuestra respuesta no será diferente y nuestra confianza en la victoria tampoco será menor! (Aplausos.)
Nos sigue acompañando la firme convicción de:
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos! (Exclamaciones de: “¡Venceremos!”)
¡Vivan Fidel y Raúl! (Exclamaciones de: “¡Vivan!”)
¡Viva el Minint en su sesenta y cinco aniversario! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva el socialismo! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Y que viva Cuba libre! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
(Ovación.)
(Versiones Taquigráficas – Presidencia de la República)