La Habana, Cuba. – El consumo de tabaco va creciendo en el orbe, y una vez que se prueban los primeros cigarros, desde la adolescencia hasta la juventud y la edad adulta, puede consolidarse la adicción y dependencia de la nicotina.

Los efectos psicofarmacológicos de esa sustancia se deben a su acentuado poder que actúa tanto a través del reforzamiento positivo, dígase satisfacción, placer o disfrute, como del negativo, al evitar los efectos de la abstinencia.

Además, como cualquier otra droga, la ingestión continua de nicotina produce tolerancia, dependencia y síntomas de continencia físicos y psicológicos al dejar de consumirla.

El resultado final, ser o no dependiente de la nicotina, va a depender de la historia biológica y genética previa, los procesos de aprendizaje, la motivación, expectativas, y medio social en el que se vive.

Puedes ser triunfador

Las consecuencias del tabaco en la salud son conocidas desde hace décadas, con una clara asociación entre fumar y distintas enfermedades, siendo en algunas de ellas una relación causal, como el cáncer de pulmón.

Fumar es responsable también de otros tipos de tumores como los de la cavidad oral, esófago, laringe, vejiga y páncreas. Otro conjunto de dolencias donde el tabaco tiene una gran relación son la cardiopatía, así como bronquitis crónica y enfisema.

Dejar de fumar reduce un 50 por ciento el riesgo de muerte prematura en los primeros 5 años luego de abandonar el hábito.

También, después de 10 años de abstinencia, el riesgo de cáncer se reduce en un elevado por ciento. Y entonces, ¿se anima a renunciar a esa dañina adicción? Tú también puedes ser un triunfador.