Granma, Cuba. – En la quietud de la Sierra Maestra, un llanto anunciador de vida hizo que la familia Naranjo Tamayo ratificara su decisión: el niño se nombrará Aldo Daniel. Aquel apelativo fue premonitorio.
En las culturas germánicas y latinas, las personas con esas identificaciones se asocian a la justeza, inteligencia, gloria y sabiduría. Y con exactitud cronométrica, la existencia del pequeño montañés corroboró la visión de sus ascendientes: se convertiría en historiador, museólogo, investigador y docente.
Aldo Daniel Naranjo Tamayo ha publicado dos libros, es coautor de otros cinco y ha escrito decenas de artículos sobre cultura, patrimonio, guerra, idiosincrasia y libertad de las tierras orientales cubanas.
El Hijo Adoptivo de Bayamo, a sus pesquisas y análisis, une locuacidad para transmitir la memoria nacional. Lo hace con originalidad, énfasis y sencillez, asevera su colega Javier Vega.
Apasionado comunicador
El intelectual granmense Aldo Daniel Naranjo es enfático al exponer en clases, simposios o medios de prensa la motivadora historia de su querida tierra. Describe con naturalidad, conocimientos y técnicas de oratoria y locución, señala el investigador Carlos Rodríguez Lora.
Indica que eso hace que su discurso atraiga; ejemplifica cómo profesionales y público en general disfrutan sus argumentos del nacimiento de la Nación y la Nacionalidad cubanas.
Para el reportero Yelandi Milanés Guardia es emocionante la narrativa de Naranjo Tamayo respecto a las guerras libertarias cubanas; afirma que el profesor conoce al detalle al generalato mambí y el proceso independentista en la Isla.
Sin dudas, el historiador Aldo Daniel posee los atributos señalados y más. Es un bayamés afable y espontáneo, comenta su amiga Teófila Acea, presidenta de la filial Granma de la Sociedad Cultural José Martí.
Papelería ordenada
El escritor Aldo Daniel Naranjo es un defensor del Patrimonio material e inmaterial del país. Sus diligentes pesquisas históricas le han llevado a revisar legajos en parroquias, archivos institucionales y reservas privadas de documentos.
En ellos ha descubierto hábitos alimentarios, religiosidad, capacidades productivas, leyendas urbanas y rurales, comercio, cultura, perspectivas políticas y ansias emancipadoras.
Entonces, su pluma y su verbo se multiplican. Dice el historiador de Bayamo Ludín Fonseca García que es en ese momento creativo en que Aldo Daniel inicia la conformación de libros y prepara y debate tesis. Agrega que aun inmerso en esas misiones personales, sus rutinas diarias mantienen su organicidad de siempre.
Este premio nacional de investigaciones culturales Juan Marinello concibe así, la historia de ayer y hoy, que tanto se agradecerá en el futuro.