Una familia que dejó por generaciones huella indeleble en las letras y la cultura cubanas es la de los Borrero. La inauguró el camagüeyano Esteban de Jesús Borrero, el fundador, seguido por su hijo, Esteban Borrero Echeverría, y por las dos brillantes hijas de este: Juana y Dulce María.
El primero fue hombre de fino temperamento poético, de quien contaban sus conocidos que era un espíritu libérrimo, admirador de la verdad y la belleza, y adversario de las hipocresías sociales.
Nació en Puerto Príncipe, en enero de 1820, y murió en La Habana, a los 57 años, tras vivir un tiempo en los Estados Unidos y México. Escribió poemas y artículos de costumbre, e hizo traducciones del inglés y el francés.
Pero si grande fue el padre, quizás lo fue más su hijo Esteban Borrero Echeverría, de quien se cumple este 29 de marzo el aniversario 120 de su suicidio.
También mambí
Esteban Borrero Echeverría fue escritor, poeta, médico, profesor, fundador de escuelas e independentista. Nació en junio de 1849, y enriqueció su cultura al acudir a la lectura de los clásicos.
Con apenas 11 años ya impartía clases como maestro en la escuela creada por su madre, y poco le faltaba al joven para concluir el bachillerato cuando, tras el estallido de los primeros disparos del levantamiento de 1868, se fue a las trincheras con otros estudiantes y con su progenitora.
Combatió al lado de los generales Chicho Valdés y Mateo Casanova, llegó a coronel y fundó escuelas en la manigua. Fue hecho prisionero y a duras penas se libró de la condena a muerte y el destierro, regresando a Camagüey, donde escribió en revistas y publicó su libro Poesías.
Borrero Echeverría se graduó en La Habana de licenciado en Medicina y Cirugía.
Larga labor docente
Esteban Borrero Echeverría, quien también participó en la fundación de sociedades científicas, rechazó posiciones otorgadas por el gobierno español y su postulación como diputado a Cortes.
Emigró a Cayo Hueso tras el inicio de la contienda de 1895, fue delegado del Partido Revolucionario Cubano y representó a la República en Armas en El Salvador y Costa Rica.
Para dedicare por entero a la enseñanza abandonó la Medicina, y al terminar la guerra volvió a Cuba, representando en 1902 al Tercer Cuerpo de Ejército en la asamblea de libertadores.
Ocupó varias cátedras en la Universidad de La Habana, fue subsecretario de Instrucción Pública y Superintendente General de Escuelas. Escribió para numerosas publicaciones y dejó varios libros inéditos.
Las dos hijas de Esteban Borrero Echeverría se distinguieron en las letras cubanas.