La Habana, Cuba. – El Caribe es uno de los llamados hot-spots, es decir, puntos calientes o de mayor biodiversidad del planeta, de ahí que constituya uno de los 25 sitios de más importancia en el mundo en materia de conservación de animales y plantas.

Un lugar significativo lo ocupa la avifauna, pues para el área están descritas 630 especies, de las cuales más del 25 por ciento, o sea, 164 especies no habitan en ninguna otra parte del orbe.

Este endemismo se considera elevado en el caso de las aves, que son animales con mucha movilidad, cuya capacidad de vuelo les permite desplazarse grandes distancias y colonizar nuevos territorios. Tal singularidad hace que las islas caribeñas sean excelentes laboratorios para el estudio de sus procesos evolutivos.

Endemismos más importantes

Entre la avifauna endémica más significativa del Caribe se encuentran dos familias únicas de esta área: la todidae, a la que pertenece nuestra Cartacuba, integrada además por otras cuatro especies que viven en República Dominicana, Puerto Rico y Jamaica; y la dolidae, con una sola especie exclusiva: la Dolus dolus, que habita en La Española.

Según los ornitólogos, a los grupos donde se concentra la mayor cantidad de endémicos pertenecen los pájaros carpinteros, los colibríes -entre los que están el zunzún y zunzuncito cubanos, las aves más pequeñas del mundo-, las cotorras y pericos y las palomas.

Mientras, en el grupo de aves con mayor diversidad en el Caribe, con 87 especies endémicas, se encuentran los caos o cuervos, y los pitirres y bobitos.

Características migratorias

La mayoría de la avifauna del Caribe es migratoria, o sea, las especies se mueven entre localidades diferentes durante cada año o durante su ciclo de vida normal.

Los especialistas dicen que el principal grupo migratorio son los invernales, que crían en Norteamérica y vienen al Caribe en el invierno en busca de un clima más benigno; aquí se incluyen patos, zapapicos y algunas garzas.

El otro grupo de aves son las migratorias primaverales, que están en el Caribe durante la estación reproductiva. Entre ellas se involucran menos especies; las más comunes son el pitirre abejero y el bienteveo.

La avifauna de la región ha cambiado con el tiempo, quedando extintos los individuos de gran tamaño y se han desarrollado especies no valoradas, como algunas gallinuelas y cocos.

Aves amenazadas

La avifauna del Caribe enfrenta la pérdida de hábitats y ecosistemas, y sobre el hombre recae la mayor responsabilidad de esa vulnerabilidad.

La caza y el tráfico ilegal, la captura de especies para mascotas, las especies introducidas que compiten por el alimento y sitio de cría de las nativas, la deforestación, son, entre otros, factores que han hecho que unas 50 especies de aves caribeñas se encuentren bajo alguna categoría de amenaza.

Especialmente peligran las cotorras, yaguaza, carpintero churroso, torcaza boba y la paloma perdiz. En ello influye la falta de conocimiento y concientización del público, la ausencia de recursos financieros, así como el poco apoyo de las clases políticas.

Por ello, en el Caribe se trabaja por crear programas nacionales para declarar Áreas de Importancia para las Aves.