Granma, Cuba. – Hace un año, las intensas lluvias asociadas al huracán Melissa provocaron cambios sustanciales en el escenario natural y construido de las llanuras granmenses.
A ambos lados del Río Cauto, extensas zonas agropecuarias y comunidades rurales y urbanas quedaron bajo agua por espacio de 10 días; los daños a las infraestructuras, la tierra, las pertenencias individuales y los hatos ganaderos fueron sustanciales.
Yanetsy Terry Gutiérrez, vicepresidenta del Consejo de Defensa de esa provincia oriental, recordó cómo los embalses hídricos vertieron grandes volúmenes del líquido, creando insondables espejos de agua; se evacuaron decenas de miles de personas.
Indicó que la sólida y abarcadora política de protección del Estado cubano y la solidaridad popular, así como ayudas internacionales, han ayudado en el proceso recuperador, ejemplo de integración gubernamental y ciudadana.