La Habana, Cuba. – Tras el impacto de los huracanes Flora y Cleo en el territorio cubano, el Comandante en Jefe Fidel Castro, entonces primer ministro del Gobierno Revolucionario, indicó fortalecer y redimensionar el Servicio Meteorológico Nacional.
Se compraron dos radares fabricados en Reino Unido; el primero se instaló en la sede del Instituto de Meteorología, en Casa Blanca; mientras, el segundo fue proyectado para el pico Turquino.
La estación de Gran Piedra quedó operativa en septiembre de 1966, cuando se inauguró la primera red radárica en la historia de Cuba, formada por tres unidades: un equipo en La Habana; uno en Camagüey; y el otro, en Gran Piedra.
Hoy, se reconoce la labor del Instituto de Meteorología, y en especial la de los ingenieros, técnicos y operadores del Centro Nacional de Radares, en Camagüey; y además, al de Santiago de Cuba, garante del equipo en Gran Piedra.