La Habana, Cuba. – En 1864 ocurrió un hecho notable para la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, no solo por la aprobación de sus nuevos estatutos, sino también porque en agosto comenzaron a publicarse de manera regular la revista científica «Anales de la Academia”.
De hecho, la institución asumió algunas funciones de los Consejos de Sanidad establecidos en la Península y con ello se independizaba más de la “Inspección de Estudios” para relacionarse con el Ministerio de Gobernación, por lo que incorporó sus previsiones que desaparecerían o cuyas atribuciones serían restringidas.
Su proyecto de 1864 se apoyó en el de la Real Academia de Medicina de Madrid, que prescribía atribuciones de la nueva, pero uno de sus integrantes, Jorge Leroy, estudió con sumo cuidado su iniciativa de los Anales, que comenzó con una moción presentada por Felipe Poey en la primera sesión ordinaria el 26 de mayo de 1861, que encomendaba al censor la publicación de un periódico “cuando lo permitieran los fondos disponibles”.
El presidente de la institución, el médico Nicolás José Gutiérrez Hernández, insistió el 5 de julio en que la comisión elaborara el programa correspondiente, pero no prosperó la idea y surgió un nuevo grupo que tampoco tuvo éxito por no contar con los recursos monetarios suficientes.