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Carlos del Porto Blanco

“Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: “Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias.” Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer”. A si comienza la novela El extranjero, del escritor francés Albert Camus, publicada en 1942. Este texto es un pilar del existencialismo, un movimiento que indaga en la vida, la muerte y el absurdo de la existencia humana. Es un libro escrito de manera muy sencilla, pero por dentro es un artefacto complejo y cargado de reflexiones filosóficas. Es una historia difícil olvidar. Esta es la obra a la que dedicaré la columna de hoy.

Más le valía arder que desaparecer. Albert Camus

Albert Camus nació en Orán, Argelia, en 1912 y murió en 1959 en un accidente automovilístico. Estudio en África del Norte; dirigió durante la Resistencia a la ocupación nazi, el periódico Combat. Obtuvo en 1957 el Premio Nobel de Literatura. Publicó los ensayos: El mito de Sísifo, El hombre rebelde; las obras de teatro: Calígula, El malentendido; las novelas: La peste y La caída, y un libro de narraciones: El exilio y el reino.

En El extranjero, Meursault, el protagonista y antihéroe de la historia, un francés blanco que vive en Argel en la década de 1940, vegeta en la más absoluta pasividad. No tiene alicientes, ni estímulos, ni sobresaltos, vive sumido en un profundo desasosiego. El protagonista personifica el vacío del ser humano, degradado por el absurdo de su propio destino, ni el matrimonio, ni la amistad, ni la superación personal, ni la muerte de la madre… nada tiene la suficiente importancia. La angustia existencial inunda todo su ser.

El título original de la novela en francés es L’Étranger. La traducción de esa palabra significa extraño, bizarro o absurdo. La palabra étranger también se refiere a algo o alguien desconocido o que no pertenece. Pero probablemente el uso más común de la palabra sea alguien de otro país. En su traducción al inglés, la obra se publica con dos títulos diferentes: The Outsider y The Stranger. Hoy en día, The Stranger es el título más popular, aunque no tiene el mismo significado semántico. Soy del criterio que las versiones en castellano debían utilizar las acepciones “extraño”, “bizarro” o “absurdo”, de la palabra étranger, para ilustrar mejor el concepto del libro.

La forma del protagonista de entender el mundo es la apatía y la pasividad, la inactividad y la falta de compromiso, ante todo. No se hace preguntas, no busca explicaciones y se mantiene impasible ante lo que acontece a su alrededor. En el trabajo le ofrecen un buen puesto y le dicen que, siendo joven, la vida parisina podría gustarle, a lo que él responde: “Le dije que sí, pero que en el fondo me daba igual. Me preguntó si no me interesaba cambiar de vida. Contesté que nunca se cambia de vida, que en cualquier caso todas eran más o menos lo mismo y que la mía aquí no me desagradaba en absoluto (…) Cuando estaba estudiando tenía muchas ambiciones de esas. Pero cuando tuve que dejar los estudios, me di cuenta de que todas esas cosas, en realidad, carecerían de importancia”. Incluso, en un momento tenso y trágico para cualquier ser humano, no haré spoiler, Meursault sin embargo, permanecerá acostado viendo pasar el tiempo: “me pongo las manos detrás de la cabeza y espero”.

Camus crea un personaje al que le es imposible sentir como es la sociedad en que vivió el autor, aunque llega a manifestarse, poco hace por transformar la realidad. Según los expertos, Camus escribió una obra provocadora en cuyo trasfondo aparece el rostro desgarrado de una Europa herida y violentada por dos guerras mundiales. Pintó una historia gris donde el paisaje está oscurecido por la extirpación de cualquier pasión o voluntad del hombre. Sin embargo, si algo convierte a un libro en clásico es que no deja de sugerir lecturas e interpretaciones, aunque cambie el contexto en el que fue concebido, y hoy en día la crítica social de este libro mantiene su actualidad.

Es innegable que el debate filosófico generado por Camus es conmovedor, y debido a su influencia en el pensamiento filosófico francés del siglo XX, El extranjero es sin duda una lectura importante. Sin embargo, el libro participa de la negación del colonialismo en el pensamiento occidental y, a la vez, es víctima de ella. Como todo libro, El extranjero es producto de su contexto histórico, y para comprenderlo plenamente se debe leer teniendo eso en cuenta. Se pierde mucho significado cuando se ignoran las dinámicas sociales, políticas e históricas reales que subyacen a la historia y a la escritura de un libro.

Se considera a esta novela como la obra literaria más conmovedora del existencialismo europeo. Es por eso que estalló como una bomba dentro de la literatura francesa. La novela es otra de las ruinas de la Gran Guerra.

El extranjero es una brillante crítica a la frialdad, a la tibieza ante las injusticias y a la vida sin motivaciones. Una sociedad que vaga por el mundo sin estímulos, ni alicientes que la motiven. Una sociedad donde las personas pasan por el mundo sin que el mundo pase por ellas. Aunque individualmente sí estén afectados, no actúan conjuntamente como esa afectación particular requeriría.

Toda una generación de postguerra se vio reflejada en El extranjero. Camus mira con frialdad y desapego el derrumbe de una sociedad que había creído en el progreso y se había encontrado con la guerra y la muerte. Sugiero lean la obra, es corta, la novela por excelencia sobre la indolencia del hombre del siglo XX (y quizás del siglo XXI), un ser humano que no encuentra su lugar, un extranjero en su propio mundo, un referente existencial y una excelente oportunidad para acercarse a conocer al escritor argelino, Albert Camus.