Carlos del Porto Blanco
La Habana, la Ciudad de las Columnas, para Alejo Carpentier; la Ciudad de las Sábanas Blancas, para Gerardo Alfonso; la Capital de Todos los Cubanos, para el habla oficial; y Ciudad Maravillosa, según una encuesta popular realizada por la Unesco, es la urbe en la que viven casi dos millones de personas en 726 kilómetros cuadrados. Sobre esta ciudad trata el libro que traigo hoy a la columna, “La Habana. Ciudad Antigua” de Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad, publicada por la Editorial Letras Cubanas en 1988.
La Habana es una ciudad conservada, yo diría casi mágicamente. Eusebio Leal Spengler
El historiador cubano Eusebio Leal Spengler, nació en La Habana, el 11 de septiembre de 1942 y murió en la misma ciudad el 31 de julio de 2020. Doctor en Ciencias Históricas y Maestro en Ciencias Arqueológicas, Historiador de la Ciudad y Director del Programa de Restauración del Patrimonio de la Humanidad, se distinguió de manera particular por la conducción de las obras de restauración del Casco Histórico de La Habana, declarado por la Unesco en 1982 Patrimonio de la Humanidad.
Fue director del Museo de la Ciudad y de la Oficina del Historiador, asumió la restauración de las principales edificaciones del casco histórico de la ciudad. Por su
Eusebio en el prólogo plantea “Presentamos a vuestra consideración la ciudad de La Habana, cuya historia y acontecer, confieso anticipadamente, no me ha sido posible resumir en las páginas escritas para esta obra, pero en la confianza de que no escape al que leyere el mundo interior, el halo de misterio y poesía que inunda por doquier la vieja ciudad intramural.”
Y agrega el Historiador, “Lo que se ha escrito, inspirado en las conferencias que bajo el título Para el conocimiento de La Habana Vieja tuvieron lugar en esta ciudad en los años 1983 y 1984, trata de ser una guía que lleve al lector a consultar las fuentes dignas de fe que se incluyen adjuntas.”
La obra abarca el periodo hasta el 18 de febrero de 1853, fecha en la que muere en La Florida, Félix Valera, el que nos enseño a pensar primero, y unos meses después, el 4 de noviembre, Domingo del Monte en Madrid. Concluía una época y comenzaba otra.
Un acierto del libro es el contar con una cronología detallada de los hechos acontecidos en la urbe y una extensa bibliografía. En negativo, señalo la calidad de las ilustraciones, grabados de época que muestran a la ciudad en aquel momento, pero que por la baja de la impresión dejan mucho que desear.
Antes de concluir hago mención de la inscripción situada en el norte de la columna conmemorativa de la fundación de la ciudad, erigida por el gobernador, mariscal de campo don Francisco Cajigal de la Vega en 1754, al morir el árbol de ceiba consagrado por la tradición como referencia al sitio de establecimiento de la villa. “Detén el paso, caminante, adorna este sitio un árbol, una ceiba frondosa, más bien diré signo memorable de la prudencia y antigua religión de la joven ciudad, pues ciertamente bajo su sombra fue inmolado solemnemente en esta ciudad el autor de la salud. Fué tenida por primera vez la reunión de los prudentes concejales hace ya más de dos siglos: era conservado por una tradición perpetua; sin embargo, cedió al tiempo. Mira, pues, y perezca en lo por venir la fe habanera. Verás una imagen hecha hoy en piedra, es decir el ultimo de noviembre del año 1754.”
Ojalá, se hiciesen otras ediciones de este texto, una en formato digital, que recupere en todo su esplendor las ilustraciones sería bienvenida por todos. Toda persona que desee conocer los elementos más importantes en el devenir de la ciudad debe acercarse a este bolsilibro que está contado con la magia del mago de las palabras, Eusebio Leal Spengler.