La Habana, Cuba. – Una gran variedad de criterios circula en redes sociales sobre el proyecto de Ley del nuevo Código de las Familias.

Reflejan desconocimiento sobre el significado de responsabilidad parental, autonomía progresiva o interés superior del niño; pero también nos habla de la manipulación mediática que intenta desacreditar.

Roxanne Castellanos, profesora titular en la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana y coordinadora del proyecto Crianza Respetuosa, señala que la madurez o autonomía progresiva es un concepto que ayuda a concederles un mejor carácter de justicia a las decisiones que se adopten sobre niños y adolescentes, pero no implica que se haga de modo literal lo que ellos desean.

Se trata de no tomar decisiones sin antes escucharlos, teniendo en cuenta su edad y sus capacidades concretas.

Autoridad sustentada en el amor

El cambio de denominación de Patria potestad por responsabilidad parental responde a la realidad familiar cubana, que ha variado con la visión de derechos en el tratamiento a la infancia.

Así lo explica la doctora Yamila González, vicepresidenta de la Unión Nacional de Juristas de Cuba. Los niños y adolescentes no son objetos, ni propiedad de sus padres; sino seres humanos en formación y desarrollo, indica González.

Añade que en la medida en que crecen, maduran y adquieren criterio propio; por tanto, pueden tomar decisiones, asumir responsabilidades y ejercer sus derechos. Para la especialista, la autoridad impositiva sustentada en el temor debe ser sustituida por la autoridad moral sustentada en el amor.

El objetivo de las transformaciones que propone este nuevo Código de las Familias es ejercer una crianza positiva, afectuosa, donde todos seamos escuchados.