La Habana, Cuba. – Ya amanecía sobre el central Australia, al sur de Matanzas el 19 de abril de 1961 cuando un avión B-26 de la Brigada de Asalto 2506 irrumpió disparando sus ametralladoras sobre la carretera de acceso al batey, el propio centro de la comunidad y los tanques de alcohol de la refinería Tropical muy próxima al ingenio.

De manera simultánea los emplazamientos de la artillería antiaérea, conocidas como Cuatro Bocas abrieron fuego.

En primer pase y con toda su potencia de fuego, la aeronave descargo metralla sobre la fábrica de azúcar, la Comandancia de las FAR ubicada en el edificio de la administración del ingenio y los tanques de la destilería, donde dejó caer un rocket que por escasos metros no impacto sobre los depósitos repletos de alcohol, lo que hubiese provocado un desastre con cientos de muertos civiles y militares.

Dando un giro, el B-26 inició un segundo ataque sobre el batey y fue recibido con una atronadora y cerrada cortina de fuego por las antiaéreas desplegadas por todo el central.

Acribillado por el fuego de las Cuatro Bocas, el aparato mercenario comenzó a perder altura y aterrizó de emergencia a poco más de un kilómetro en las proximidades de un campo de caña y una vivienda campesina. Poco después una explosión arrancó el motor derecho del B-26 que rodando violentamente golpea y mata un buey de labranza cerca del bohío.

Cuando los milicianos desplegados en la zona llegaron al aparato encontraron un fuselaje destruido y envuelto en llamas, pero sin evidencias de los pilotos, los cuales lograron salir de la nave siniestrada y se movían tratando de escapar.

El comandante Fernández Mell, responsable entonces de los Servicios Médicos de las FAR, dirigió la operación de búsqueda, orientando tratar de capturarlos vivos, lo que podía constituir una prueba de la participación de los Estados Unidos en toda aquella agresión. No fue posible detenerlos con vida.

La CIA desconoce a sus muertos

Separados en su intento de escapar, uno de los pilotos inició un tiroteo con los milicianos y murió al resultar alcanzado por una ráfaga de un fusil FAL, mientras el otro trató de hacer explotar una granada y fue ultimado por una descarga de los milicianos.

Thomas Willard Ray, quien murió en el intento de explotar una granada de mano fue el piloto de la CIA cuyos restos permanecieron conservados en Cuba por 18 años después de ser oficialmente reclamado por el gobierno de los Estados Unidos a solicitud de sus familiares.

La CIA en un intento por limpiar su imagen se había negado durante todos esos años a reclamar el cuerpo.

Tras gestiones del gobierno de Carter, el cadáver fue retornado a sus familiares el 5 de diciembre de 1979.

Reconocer que Thomas Ray, un destacado piloto de la Guardia Nacional Aérea de Alabama, era uno los suyos hubiera sido para la CIA  no solo la admisión de su culpa, sino también de la vergonzosa derrota, por eso tardaron muchos años en reclamar el cuerpo.

El otro piloto que bombardeo el central Australia y resultó muerto fue el norteamericano Frank Leo Baker.

Pilotos de la CIA volaron a Cuba

Del total de pilotos norteamericanos que, contratados por la CIA, realizaron acciones ofensivas contra Cuba durante la invasión por Bahía de Cochinos, cuatro murieron

RYLEY W. SHAMBURGER: Nacido en Birmingham, Alabama, el 17 de noviembre de 1924. Piloto de combate en la II Guerra Mundial y la Guerra de Corea. Tenía 15 mil horas de vuelo. Era piloto de prueba de la Hayes, comandante de la Guardia Aérea Nacional de Alabama y oficial Jefe de operaciones del campo de aviación de Birmingham. Fue contratado por la CIA con un salario mensual de 2 mil 200 dólares.

WADE CAROLL GRAY: Nacido en Birmingham, Alabama, el 1 de marzo de 1928. Ex piloto de prueba de la Hayes. Casado y con residencia en Pinson, Birmingham. Contratado en febrero de 1961 por la CIA. Recibía un salario mensual de mil 500 dólares.

THOMAS WILLARD RAY: Nacido en Birmingham, el 14 de marzo de 1930. Casado y residente en Center Point, Birmingham. Sirvió en la fuerza aérea de 1950 a 1952, ingresando posteriormente en la Hayes International Corporation, una importante compañía de aviones, de la que llegó a ser inspector técnico. Fue contratado por la CIA con un salario mensual de dos mil 200 dólares. Fue derribado cuando abordó de un B-26 bombardeaba el central Australia en abril de 1961

FRANK LEO BAKER: Nacido en Boston, de 34 años de edad. Casado vivía en Birmingham. Entró en la fuerza aérea en 1944 como ingeniero de vuelo. Participó como piloto en la guerra de Corea y posteriormente ingresó en la Hayes como ingeniero de vuelo. Fue contratado por la CIA con un salario mensual de mil 700 dólares. Fue uno de los pilotos que bombardeo el central Australia el 19 de abril de 1961.

Fuentes consultadas y fotos Granma y BBC

 

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