La Habana, Cuba. – En los primeros meses de la contienda brillan con luz propia, entre muchos más, la batalla de Bayamo y la exposición del Himno de Bayamo, por Perucho Figueredo, entre el 18 y 20 de octubre de 1868; la quema de la ciudad de Bayamo, el 12 de enero de 1869; y la Asamblea Constituyente, celebrada en Guáimaro, entre el 10 y 11 de abril de 1869.
Llegar al cónclave de Guáimaro significó recorrer un arduo camino en la búsqueda de la unidad y de organización entre los patriotas de las regiones sublevadas, aunque para ello los principales líderes tuvieron que ceder en sus posiciones más extremas sobre los modos de conducir el combate redentor.
Representantes de la insurrección de Oriente, Camagüey, y Las Villas, se encargaron de debatir, reflexionar y redacta la primera Carta Magna cubana, conocida como la Constitución de Guáimaro.
A 157 años de aquel congreso legislativo debe asumirse su gran trascendencia para aunar esfuerzos y presentar a la metrópoli española un compacto y firme frente de combate; admirar mucho más a cada uno de sus legisladores, por actuar en favor del bien de la nación; y evitar que por pasiones regionales y debates academicistas insustanciales se disminuya, se empequeñezca, la luz fecunda de su obra imperecedera.