Carlos del Porto Blanco
Una mala noticia para los agoreros. Este fin de semana la Sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba tuvo un lleno completo, y eso no es fácil de lograr. Se presentó el Ballet Nacional de Cuba, bajo la dirección de Viengsay Valdés, que ofreció dos funciones de “Giselle”, obra emblemática del repertorio de la compañía, el sábado 21 y el domingo 22 de febrero.
Los grandes bailarines no son grandes por su técnica, son grandes por su pasión. (Martha Graham)
El sábado 21, Viengsay Valdés y Dani Hernández interpretaron los roles de Giselle y Albrecht, respectivamente, mientras Yunior Palma y Ana Pessino asumieron los papeles de Hilarión y la Reina de las Wilis. El domingo 22, una nueva figura en ascenso, Alianed Moreno, encarnó a Giselle, acompañada por Yankiel Vázquez como Albretch, en tanto, Alejandro Alderete debutó en el personaje de Hilarión y Nadila Estrada lo hizo en el de la Reina de las Wilis.
El programa de mano, trae el criterio de la crítica del The New York Times, Anna Kisselgoff: “Esta versión es la de mayor coherencia dramática de todas las que se han visto aquí, por décadas. La razón es que la Alonso, como repositora, ha restaurado muchas de las secciones musicales y de pantomima, lo que hace que este viejo clásico del siglo XIX resulte tan claro como debe ser. Cada detalle dramático tiene su explicación y su lógica. Aun cuando hay nueva coreografía por Alicia Alonso, ésta se justifica plenamente. Por ejemplo, el pas de deux campesino del primer acto, ahora es bailado por seis chicas y cuatro muchachos, que son los habituales amigos de Giselle.
Ha sido restaurada la pantomima, en la cual la madre de Giselle cuenta la posible muerte o destino trágico de la joven […] y el comienzo del segundo acto, con los jugadores ante la tumba de Giselle. Cada miembro del cuerpo de baile conoce su lugar sobre el escenario y reacciona en cada momento. […] La clave para esta Giselle hay que buscarla en la concepción misma de la puesta en escena, que muestra a una muchacha que, sobre todas las cosas, gusta bailar…”
Hablemos de la obra, para aquellos que no la han podido disfrutar, o que estando en el teatro no han tenido el programa en la mano.
El primer acto cuenta lo siguiente: Es la época de la vendimia, en un lugar de la Europa central. Giselle, joven campesina, está enamorada y es correspondida por Loys, a quien ella supone un aldeano, pero que es en realidad Albrecht, Duque de Silesia, que se hace pasar por un campesino para obtener su amor. Hilarión, el guardabosque, también está enamorado de Giselle, pero es rechazado por ella, que le confiesa que su amor pertenece a Loys.
Hilarión riñe con Loys, sospecha de él y jura tomar venganza. Giselle baila a pesar de su salud delicada y es sorprendida por su madre, quien expresa sus temores de que al troncharse prematuramente la vida de su hija, ésta llegue a convertirse en una Wili, las habitantes nocturnas de los bosques, almas en pena de jóvenes que han muerto antes de sus bodas. Durante una cacería organizada por la corte, llega casualmente al lugar el séquito del Príncipe de Courtland con su hija Bathilde, que es la prometida de Albrecht.
Bathilde queda impresionada por el encanto y la inocencia de Giselle. Los aldeanos festejan la conclusión de la cosecha y coronan a Giselle como la reina de la vendimia. En medio del baile y la alegría irrumpe Hilarión, que ya ha descubierto el engaño de Albrecht, aprovecha la presencia del Príncipe de Courtland y desenmascara al joven Duque. Giselle, desesperada, pierde la razón y muere.
El Segundo acto comienza en la tumba de Giselle en el bosque. Hilarión ha acudido al lugar, a donde llegan varios campesinos. Comienzan a jugar y tratan de incorporar a Hilarión al grupo, pero éste se niega, sumido en su dolor. Es medianoche y las Wilis, que han abandonado sus sepulcros en busca de hombres para hacerlos danzar hasta morir, aparecen en el lugar; y Myrtha, reina del grupo, inicia a Giselle en su macabra fraternidad.
Albrecht visita la tumba de Giselle y suplica perdón por el engaño. Hilarión es víctima de los espectros y la vengativa Myrtha ordena a Giselle que también atraiga al joven Duque a una danza mortal, pero ella, cuyo amor por Albrecht se mantiene más allá de la muerte trata de salvarlo. Amanece. Las Wilis deben desaparecer, y Giselle retornar a su tumba. Albrecht, salvado por el profundo amor de Giselle, queda junto al sepulcro llorando para siempre la ausencia de su amada.
Según el programa, Giselle, es una obra cumbre del Romanticismo danzario, posee una importancia capital en la historia del Ballet Nacional de Cuba (BNC) y en la cultura cubana: con esta obra y con Alicia Alonso, su excepcional intérprete y repositora, Cuba trasciende por primera vez en el ámbito internacional de la danza. Es, además, el título emblemático de la compañía cubana.
La famosa sustitución de Alicia Márkova por Alicia Alonso en el papel titular de Giselle se produjo durante la temporada 1943-1944, de Ballet Theatre, en la antigua Metropolitan Opera House, de New York, el 2 de noviembre de 19433, acontecimiento que propició el nacimiento de uno de los grandes mitos del arte coreográfico del siglo XX: Alonso-Giselle. Como ha hecho resaltar la crítica especializada, con la bailarina cubana se inició un nuevo orden de valores para la obra que, como señala Serge Lifar, “representa el compendio y la apoteosis de la danza de toda una época”.
Giselle o Les Wilis, título original de este ballet, se estrenó el lunes, 28 de junio de 1841, en el Teatro de la Academia Real de Música (antigua Ópera de París), también conocido en su época como Sala Le Peletier. El inmueble desapareció como consecuencia de un incendio y fue sustituido por el actual Palacio Garnier.
El tema fantástico de Giselle proviene de la imaginación popular. Una antigua leyenda germánica relataba cómo las Wilis eran los espíritus de las muchachas muertas antes de sus bodas, que salían de sus tumbas para bailar a la luz de la luna. Se trataba de seres fantasmales y aéreos, para los hombres tan peligrosos como irresistibles.
Los mercaderes de la tristeza y el odio hoy tuvieron un revés, esta vez propinado por la Cultura Cubana. Y con la cuerda cultural cierro hoy; con un fragmento de la canción “Latinoamérica” de Calle 13; cualquiera diría que fue dedicado a los representantes del odio en La Florida:
“Tú no puedes comprar el viento
tú no puedes comprar al Sol
tú no puedes comprar la lluvia
tú no puedes comprar el calor
tú no puedes comprar las nubes
tú no puedes comprar los colores
tú no puedes comprar mi alegría
tú no puedes comprar mis dolores”
ah, se me pasaba, como dice Silvio, Cuba VA.