Sancti Spíritus, Cuba. – Entre los recuerdos más entrañables de sus más de 30 años como cocinero, José Antonio Cruz Fraga conserva aquella jornada de mayo de 2002, cuando integró el equipo encargado de preparar los alimentos para el Comandante en Jefe Fidel Castro durante su última visita a Sancti Spíritus.
Emocionado, recuerda que mientras trabajaba entre los fogones, Fidel apareció en la cocina y le puso una mano sobre el hombro, un gesto inesperado que permanece intacto en su memoria y le provocó la mayor emoción de su vida.
Para José, el oficio ha sido parte esencial de su existencia, sostenido siempre por el respaldo de su familia, a la que reconoce como pilar fundamental en su trayectoria.
Más de DOS décadas después, aquella noche entre fogones permanece intacta en su memoria, como una de las experiencias más singulares y entrañables de una vida dedicada a la cocina.