La Habana, Cuba. – Han pasado 65 años de aquellos días tristes y gloriosos en que la nación se vio agredida por quienes habían traicionado a su pueblo para convertirse en mercenarios al servicio del Imperio.
Sin embargo, lo ocurrido se convirtió en lección que ha perdurado en el tiempo y que permite asegurar que un pueblo unido, que cree en su historia y lucha por una causa justa es invencible.
Muchos acontecimientos ocurrían por aquellos días en la pequeña Isla aparentemente sola en el Mar de las Antillas.
En el entierro de las víctimas del bombardeo a tres de los aeropuertos del país, el 15 de abril, en la esquina de 23 y 12 en el Vedado, el Comandante en Jefe declaró el carácter socialista de la Revolución cubana, porque aquella acción lejos de amedrentar a los cubanos los reforzó en la idea de proteger lo alcanzando y alzarse como titanes ante el odio que pretendía destruir lo conquistado.
Una Revolución para los humildes
El 16 de abril de 1961 Fidel proclama el carácter Socialista de la Revolución y la cataloga como: la Revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes.
Ese día también marca el nacimiento del Partido Comunista, pues como afirmara el propio Fidel, las definiciones adoptadas marcaron la unidad estrecha de todos los revolucionarios y del pueblo trabajador, cimentado por el heroísmo de la clase obrera, que combatió y derramó su sangre generosa en defensa de la patria y el socialismo.
En este presente de guerra económica, cerco energético y amenaza permanente, la primera gran derrota del imperialismo en América cobra una vigencia aún mayor.
Aquella unidad que derrotó a la brigada mercenaria preparada y financiada por la CIA es la que hoy resiste el bloqueo y sostiene la dignidad de un país que no se rinde.