La Habana, Cuba. – El químico y médico alemán Andreas Libavius, nace en Halle, actual Alemania en 1550. Algunas de sus obras las firmó con el pseudónimo de Basilius de Varna. Entre ellas, destaca el que se considera el primer libro sistemático de química, Alchemia (1597), que incluía instrucciones para la preparación de diversos ácidos fuertes.

Libavius creía firmemente en la crisopeya, esto es, en el arte de transmutar los metales en oro. Ese punto de vista era muy debatido entre los alquimistas de la época, y Libavius lo defendió vehemente en varios de sus escritos. Aunque describió varios nuevos procesos químicos, tendía a ser más un teórico que un hombre de laboratorio, y se inclinaba más hacia las teorías tradicionales aristotélicas que hacia la Alquimia de Paracelso. En efecto, Libavius criticaba a Paracelso y a sus seguidores por muchos motivos: por su falta de respeto hacia el pensamiento de los antiguos, por preferir su experiencia personal a la de las fuentes de autoridad, por emplear palabras y símbolos mágicos en la filosofía natural, por exagerar la función didáctica de la naturaleza, por confundir causas naturales y sobrenaturales, por postular influencias astrales y por muchos otros motivos. Sin embargo, a pesar de ello, no puede decirse que rechazase del todo los métodos paracelsistas. Aceptaba, por ejemplo, el principio paracelsista de emplear las propiedades ocultas para explicar fenómenos sin causa aparente, si bien rechazaba la conclusión de que un objeto que poseyera esas propiedades pudiera tener una conexión astral con lo divino. Aristóteles y Galeno aparecen en un puesto de honor en la portada de la principal obra de Libavius, la Alchymia, publicada en Frankfurt en 1596.

Libavius también se mostraba crítico con los alquimistas que decían haber obtenido la panacea universal con la que curar cualquier tipo de enfermedad, y lo hacía no porque creyese que la panacea no existía, sino porque dichos alquimistas rechazaban revelar sus fórmulas. Efectivamente, Libavius creía que cualquiera que hubiese obtenido la panacea estaba obligado a enseñar al mayor número posible de gentes el proceso que había seguido para producirla, pues ello redundaría en el beneficio de toda la Humanidad.

En el plazo de 25 años (1591-1616) Libavius escribió más de 40 obras sobre lógica, teología, física, medicina, química, farmacia y poesía. Participó activamente en las polémicas que sacudían los ambientes intelectuales de su tiempo, especialmente en las que tenían que ver con química y alquimia, y precisamente por eso muchos de sus escritos resultaron muy controvertidos en su época. En 1597, escribió el primer manual sistemático de química, titulado Alchymia, en el cual discutía la posibilidad de transmutar los metales en oro. En esa obra también demostraba que los compuestos a base de sal de cobre pueden detectarse con amoníaco, pues éste les hace cambiar a un color azul oscuro. En 1615 escribió Syntagmatis alchamiae arcanorum, en donde explicaba con detalle cómo producir cloruro de estaño, algo que él mismo había desarrollado en 1605. No fue, sin embargo, el primero en desarrollar ese proceso, ya que antes que él lo había descrito un monje franciscano, Ulmannus, en una obra de 1415, Buch der Heiligen Dreifaltigkeit.

También son dignas de mención las obras de Libavius sobre medicina. Entre 1599 y 1601 escribió las Singularia, una colección de cuatro volúmenes de conferencias sobre ciencia natural, entre las cuales aparecen numerosas descripciones y discusiones sobre fenómenos médicos. En 1610 publicó uno de los primeros textos médicos en alemán, Tractatus Medicus Physicus und Historia des fürtrefflichen Casimirianischen SawerBrunnen/ unter Libenstein/ nicht fern von Schmalkalden gelegen.

Andreas Libavius, muere en Coburgo, actual Alemania el 25 de julio de 1616.